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A 20 años de la declaración: Lima, patrimonio de la humanidad en riesgo

Balance de dos décadas no es bueno. Urge un plan cabal de recuperación. Otras ciudades de la región reciben elogios de Unesco, menos Lima

A 20 años de la declaración: Lima, patrimonio de la humanidad en riesgo

JAVIER LIZARZABURU
El Comercio

Se cumplen 20 años y parece que hay poco que celebrar. No se puede negar que el manejo del Centro Histórico ha experimentado algunas mejoras pero en su conjunto han sido experiencias puntuales. El centro, como un todo, ha sido dejado a su suerte.

“Me siento decepcionado sobre cómo ha evolucionado”, indicó a este diario Gonzalo de Aliaga. Él fue miembro del entonces Patronato de Lima cuando se votó en 1991.

Este grupo de empresarios, académicos y amantes de la ciudad consiguió que la Unesco incluyera en su exclusiva lista a nuestra capital. Pero su trabajo no tuvo las consecuencias esperadas. “A los alcaldes se les dio la receta para hacer algo y no lo hicieron”, se queja De Aliaga.

LA NEGOCIACIÓN
Silvia de los Ríos, arquitecta de Cidap, el Centro de Investigación, Documentación y Asesoría Poblacional, señala que “ha habido mucha improvisación. No se ha considerado el Centro Histórico como un lugar especial, sino como un barrio más”.

El arquitecto Juan Gunther, quien también fue miembro del patronato, en alguna ocasión comentó que este logro se consiguió después de mucha presión diplomática, porque había varios países que se oponían con vehemencia a que Lima recibiera tal distinción. Se cuestionaba la integridad del lugar y se pensaba que la visión de modernidad que se había impuesto había destruido mucho de su originalidad.

Para conseguir sus votos, dice un ex miembro del Patronato a condición de no mencionar su nombre, “se tuvo que prometer que se pondría en marcha un plan para proteger y salvaguardar ese legado”. Cosa que no sucedió.

A LA DERIVA
¿Qué tenemos ahora? Oficialmente, más de 1.100 fincas ruinosas y tugurios; una enorme cantidad de propiedad en manos del Estado, la iglesia, la municipalidad y la beneficencia; un millón y medio de personas que cada día circulan por sus calles; y una promesa de esta gestión de sacar adelante lo que nos queda de ese tesoro arquitectónico. Todos a la espera de un orden.

Con similar desconcierto parecen moverse los inversionistas, que sí han empezado a llegar al centro. “Ahí está Arte Express, que está comprando inmuebles. Están también Ripley, Oechsle, Plaza Vea. ¿Pero, hay algún plan que les diga: ‘Señores, es de esta manera’? No. Todos actúan sin articulación alguna”, dice Silvia de los Ríos.

¿LIMA RENACE?
La gestión de la alcaldesa Susana Villarán se ha comprometido a mejorar esta área y para eso ya dio inicio a los trabajos de recuperación de Barrios Altos, la peatonalización del Jr. Ucayali y a una política de devolver cultura a los espacios públicos del centro. Pero todavía no hay un plan rector.

Consultado por este diario, José Rodríguez, gerente de Prolima, la entidad encargada de gestionar el Centro Histórico, declaró que la elaboración del plan maestro es una prioridad de esta alcaldía y que estará listo el año próximo. “A partir de esta semana comenzamos a trabajar los talleres para la elaboración del plan”, aseveró.

“El mejor anuncio para el próximo año sería la revisión de la zonificación, para que sea menos flexible”, indica Silvia de los Ríos. Esa zonificación, dice, ha generado todo este caos porque se liberalizó y permitió que el Centro Histórico se llene de imprentas, almacenes de papel, cortadoras, y otros. Quizás ahora, a 20 años de esa declaración, sea momento de empezar de verdad.