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Aumenta el suicidio de menores: 80 se quitaron la vida el 2010

Mientras en EE.UU lanzan un cómic para enfrentar esta dura realidad, aquí urge más labor preventiva

Aumenta el suicidio de menores: 80 se quitaron la vida el 2010

NELLY LUNA AMANCIO
El Comercio

El Capitán América escapó de su ficción para enfrentar una dura realidad: el creciente número de suicidios de menores de edad en Estados Unidos. Un nuevo episodio de este superhéroe norteamericano –lanzado por Marvel hace unas semanas– intenta frenar una inquietante ola de suicidios. Solo durante el 2010 aproximadamente 4.400 menores de 18 años decidieron matarse, según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). La mayoría de estos niños y adolescentes habían sido víctimas del ‘bullying’, esa siniestra forma de acoso y burla en la escuela. El tema es grave y complejo, y va más allá de lo que un hombre enmascarado pueda hacer.

El cómic de Marvel cuenta la historia de un joven que –harto de sus malas calificaciones en la escuela, de la conflictiva relación con su madre y del rechazo de su novia– decide tirarse desde lo más alto de un edificio. Piensa en ello cuando, de pronto, aparece el Capitán América luchando contra sus enemigos. Parece una batalla perdida, pero la ayuda del joven será imprescindible para la victoria del héroe enmascarado.

CIFRAS PERUANAS
El Capitán América intenta salvar a jóvenes con tendencias suicidas en EE.UU. Su ayuda, sin embargo, no alcanza a otros países de Europa, Asia y Latinoamérica, donde cada vez más jóvenes intentan quitarse la vida. En el Perú, solo el año pasado más de 80 menores de edad se suicidaron y más de 300 lo intentaron.

Las cifras en el país esconden un serio problema de salud pública. Y es que si bien el número total de suicidios se redujo en los últimos tres años, la tasa en niños y adolescentes pasó de representar el 10% en el 2009 al 12% en el 2010. “Se ha incrementado no solo el porcentaje de menores que piensan en suicidarse, sino también el de los que lo intentan y el de los que lo consuman”, dice Freddy Vásquez, médico que hasta hace poco fuera responsable del Capítulo Nacional de Suicidología de la Asociación Psiquiátrica Peruana.

LAS CAUSAS DE UN PROBLEMA
El suicida más joven registrado en el Perú es un niño de 8 años, que se quitó la vida a finales del 2006. Vásquez explica que el menor arrastraba una historia de maltrato familiar y que un día “imitó lo que vio en la televisión”. Sostiene que este fue un hecho extraño –pero sintomático– porque “la idea de muerte se consolida recién entre los 7 y 8 años, no hay mucha conciencia de lo que esto significa, los niños hacen muchas cosas por imitación”.

Tanto Vásquez como Enrique Macher, director del Instituto de Salud Mental Honorio Delgado-Hideyo Noguchi, precisan que la causa principal de suicidios en menores de edad en el Perú es el maltrato en cualquiera de sus formas (físico, psicológico, sexual), provocado casi siempre por padres, maestros o familiares cercanos. Los últimos años, sin embargo, los centros de salud mental han comenzado a reportar a jóvenes pacientes acosados por sus propios compañeros de escuela: el temido ‘bullying’.

A diferencia de los adultos, los niños y adolescentes tienen menos capacidad para enfrentar la presión. Ello se refleja en el imperio de las redes sociales. La popularidad se torna un requisito perverso y fundamental en los círculos más jóvenes. “Además, muchas veces los medios de comunicación, como la televisión, glorifican ciertas imágenes, lo mismo ocurre con algunas páginas de Internet”, explica Macher.

SE BUSCA SUPERHÉROES
En el Perú no hay superhéroes enmascarados contra el suicidio o la depresión, pero sí líderes con nombre y apellido. Uno de ellos es el psiquiatra Freddy Vásquez, quien lleva más de 20 años analizando y vigilando la incidencia de suicidios en el país. Ratifica que la mayoría de menores que llegan a una consulta por depresión o ideas de suicidio lo hacen llevados por sus padres, cuando “¡son ellos mismos los que ejercen el maltrato!”. El médico dice que, según el caso, el tratamiento incluirá psicofármacos o solo terapia psicológica. “Pero nada de esto funcionará si el entorno familiar no cambia”, añade.

Al consultorio del doctor Vásquez cada vez llegan más niños víctimas del ‘bullying’. “Tuve el caso de un menor que era maltratado por alumnos de grados superiores y el de otro al que insultaban llamándolo Negro, solo porque era un poco más oscuro que el resto”.

La burla y el acoso desencadenarán finalmente una depresión entre los más jóvenes y niños. Pero ni todas las tristezas terminan en depresión ni todas las depresiones terminan en suicidios. La depresión es una enfermedad y, como tal, necesita de ayuda profesional. En el 15% de los casos conlleva a riesgos de suicidio. Un estudio del Ministerio de Salud revela que la idea de suicidio tiene más prevalencia en la selva (21%) que en la sierra (16%).

PRESIÓN Y ESTRÉS
Las frías cifras señalan que hay un promedio de 20 intentos de suicidio por uno consumado. El 70% de las personas que se suicidan tienen entre 15 y 30 años. En el 2009, según los reportes del Instituto de Medicina Legal del Ministerio Público, 854 personas se quitaron la vida. No tienen cifras exactas del 2010, pero aseguran que se redujeron ligeramente, aunque (como ya hemos señalado) aumentó en menores de 18 años.

El desarrollo económico y la cada vez más exigente competitividad generan otras formas de frustración, estrés y depresión. Solo el Honorio Delgado atendió en el 2010 a 10.000 pacientes por depresión. Fue la consulta más frecuente junto al alcoholismo y los trastornos de ansiedad.

“Hemos llegado a tener 370 personas hospitalizadas por intento de suicidio durante el 2010”, revela el doctor Macher. Este porcentaje –precisa Vásquez– representa apenas el 8% de los intentos de matarse en todo el país.

DEPRESIÓN ADOLESCENTE
¿Cómo darse cuenta de que un menor pasa de la simple tristeza a una profunda depresión? “Cuando se resuelva esa pregunta, se obtendrá algún premio Nobel”, responde Macher.

El especialista sostiene que “cuando se corta la comunicación de los padres con los hijos y estos asumen que los hijos lo saben, entonces ahí empieza la peor pesadilla”. Macher conoce historias de padres que nunca se enteraron de que sus hijos atravesaban por una depresión o que se les pasaba por la cabeza ideas de suicidio. Ignoraban que sus hijos sufrían. Los silencios eran, en realidad, ruidos.

El 20% de la población escolar sufre de algún tipo de depresión, señala un estudio del Minsa. Los números concluyen estos alarmantes resultados, pero los presupuestos de los centros educativos no alcanzan para fortalecer las áreas de psicología. “En muchos colegios ni siquiera cuentan con psicólogos, y donde sí los hay sus oficinas no están adecuadamente implementadas. Sería saludable que el Minsa tomara cartas en el asunto”, advierte Vásquez.

Junto al incremento de consultas médicas por depresión, ha aumentado la venta sin control de fármacos antidepresivos. Las boticas y farmacias las expenden sin exigir la receta médica. Vásquez alerta: “Si alguien consume estos medicamentos sin prescripción, corre el riesgo de sufrir dolencias colaterales: mareos, dolor de cabeza, sueño, diarreas, entre otros malestares. Si una persona cree que tiene depresión, tiene que acudir al médico”, puntualiza tajantemente.