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Día de la Madre: el psicoanalista Saúl Peña K. explora la figura de la maternidad

Estudio desde un punto de vista cultural y su papel en la creación de un vínculo lúdico, amoroso, educativo, emocional y trascendente para la estructura de la personalidad

Día de la Madre: el psicoanalista Saúl Peña K. explora la figura de la maternidad

Por: Jorge Paredes

La madre cumple un papel esencial en todas las especies, es la que da la vida. A partir de esta idea la maternidad ha estado asociada al papel nutricio, a la protección y al amor. ¿Cómo definiría la maternidad?
La madre, sí, da la vida; pero acompañada por el padre que la insemina, esperemos con mutualidad afectiva. El bebe nace de un vínculo. Nace un bebe y al mismo tiempo nacen una mamá y un papá, condición inherente del ser humano. Esto no excluye el valor trascendente que en el proceso de desarrollo va acompañado principalmente por la madre (embarazo, parto, lactancia). Definiría la maternidad, aparte de lo propiamente biológico, como la realización, en su vida, del potencial de esta mujer, a través de sus instintos, de sus vínculos parentales con su madre y su padre y por ello se constituye como campo de significación al transferir su propia historia infantil a través de su inconsciente, agregando factores sociales, culturales, éticos, ideológicos y filosóficos. Transmite la intuición de una presencia, el lugar del padre simbólicamente presente en la madre.

La maternidad ha sido sacralizada por las distintas culturas, desde las diosas mitológicas hasta la Virgen María, y existe el mito de la madre feliz, abnegada, etc. ¿Cuál considera que es la real dimensión de la maternidad? Una autora como Estela Welldon habla de los traumas generados por la maternidad en la psiquis de una mujer, ¿qué opina?
Hay que diferenciar la maternidad sana de la maternidad patológica. En la primera se va a expresar un sentimiento nuevo de singularidad que va a crear un vínculo lúdico, amoroso, protector, educativo, actitudinal, afectivo, emocional y trascendente para la vida de ambos. Va a haber un cambio inobjetable que va a transmitir amor a la vida y capacidad de vivir y disfrutar, consigo mismo y con los demás. La existencia de una madre auténticamente feliz, y yo diría entregada —no abnegada que tiene una carga culposa— no es un mito, es una realidad. En ciertos casos podría ser un mito o una idealización. La madre vive en su relación con su eros y su tanatos. La sana va a libidinizar su tanatos, es decir va a hacer prevalecer el afecto, el cariño, lo positivo, lo tierno, lo bondadoso, la no sana va a agresificar su libido, y en ella va a predominar lo destructivo, lo hostil. Los traumas provenientes de identificaciones o de vínculos psicopáticos y perversógenos pueden producir la exacerbación de potencialidades destructivas. Ahora esto no es absoluto, cada ser humano es diferente, yo no conozco dos personas o dos pacientes iguales. Cada persona ama y quiere a su manera. Una vez una paciente me dijo: “Doctor, el domingo voy a ver a Dios”. ¿Cómo? Le dije. “Se ha olvidado que voy a dar a luz”, me respondió. Y verdaderamente, sea uno creyente o no, el ser madre parece un milagro porque es dar vida a un ser humano.

Hoy, cada vez más, las mujeres postergan la maternidad por otros proyectos de vida y algunas incluso deciden no ser madres. ¿Cómo influye esto en la sociedad actual?
Mi opinión es que la maternidad debe ser libre y responsable y no se la puede imponer o ser causa de demanda o de exigencia; debemos entender que la mujer también puede ser creativa y materna en otros aspectos de su vida: educativos, trabajo, desarrollo personal, artístico, intelectual, político, etcétera. Asimismo, vemos a mujeres que han podido integrar en términos de calidad la maternidad con otras actividades.

¿Cómo definiría la relación madre e hija? Le pregunto esto a partir de los casos policiales últimos donde tres hijas aparecen como las supuestas asesinas de sus madres.
Cuando la relación madre e hija no es suficientemente buena y creativa se dan traumas por experiencias exacerbadas de maltrato, abandono, indiferencia, frialdad y axiológicamente perturbadoras; esto puede llegar a producir incluso crímenes, como los que hemos visto, y también crímenes de las propias madres hacia sus hijas. Aunque no podemos generalizar. Puede haber una madre que ha maltratado, herido, lesionado, desamparado, pero por algunos factores su hijo o hija utiliza esas experiencias no para identificarse con esa madre, sino para contraidentificarse con ella; es decir, para quedarse con lo bueno y no con lo malo, con lo creativo y no con lo destructivo. Yo creo que la pérdida de valores juega un rol importante en estos casos.

Parejas del mismo sexo
¿Cómo cambia el concepto de maternidad a partir de la formación de parejas del mismo sexo que comparten la crianza de una niña o niño?
Una relación homosexual de amor, saludable y creativa no está imposibilitada necesariamente de educar hijos. Hay homosexuales que pueden adoptar porque el ser madre o padre no es solo un hecho biológico. El problema se suscita primordialmente por el peso social que esto implicaría para el niño o la niña.

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