Diez cosas que debes y no debes hacer en San Valentín

Guía para despistados y cursis que se arriesgan a atravesar por el Día de los enamorados sin morir en el intento

Diez cosas que debes y no debes hacer en San Valentín

MARTÍN ACOSTA GONZÁLEZ
ÁNGEL HUGO PILARES (@angelhugo)
Redacción Online

Para este 14 de febrero Cupido ha juntado un cúmulo (nada pequeño) de parejas que se aprestan a celebrar su primer San Valentín juntos. Si eres de los que aprendió con errores y a punta de desaciertos lo que no se debe hacer en esta fecha, pues te damos la bienvenida a este club. Si en cambio deseas ahorrarte algunas vergüenzas y gastar tus “balas” en verdaderos detalles, te presentamos 10 cosas que debes y no debes hacer para que en ese Día del Amor termines como un verdadero campeón.

1. Dígalo con flores. No a todas las chicas les gustan. Otras se asquean cuando ven a un tipo buena onda comprando una en el Parque Kennedy, e incluso hay otras más radicales que han jurado terminarte de la manera más inmisericorde si les regalas unas de esas. No se trata de llenarle la casa de rosas rojas, pero sí de enviarle un arreglo sencillo al trabajo para garantizarle la envidia de las solteras. Ojo, en cuanto a las muestras de amor desmedidas, ve descartando los mariachis. No a todas les encanta escuchar “Cielito lindo” y “Amorcito corazón” bajo la voz de un charro peruano de contrabando.

2. No juegues con la comida. Un amigo (cuya identidad mantendremos en reserva para evitar las burlas) nos contó que en una ocasión había planeado una cena alucinante… en un restaurante de comida tailandesa. Luego de descifrar el menú, a él se le ocurrió arrancar con un Pad Thai e invitarla a probar un poco. El plato es una deliciosa mezcla de fideos hechos de arroz y salsa de tamarindo, a la que ella es alérgica. ¿El resultado? El hermoso Día de San Valentín acabó en una sala de emergencias. Ouch.

3. Prepara la cena. Si tu talento es la cocina, aprovéchalo. No hay cosa que derrita más a una mujer que ver a un hombre preparando una cena romántica con velas y vino incluidos. De más está decir que si no posees la destreza culinaria, abstente de hacerlo. Otra opción importante: es pedir comida para la casa y esperarla con la mesa puesta. ¡Bien jugado!, compañero. Con eso ya tienes más del 50% hecho.

4. Dinero manda. Una de las cosas que más odiamos de San Valentín es que cae 14 y a todos (o casi todos) nos pagan 15. Si el plan es salir, asegúrate de tener dinero en la billetera o las tarjetas de crédito listas. No te excedas demasiado en tus gastos para después terminar ajustado al final y pasar la vergüenza de pedirle compartir la cuenta o que te preste algunas monedas para completar el monto. A nadie le gustaría tener que pasar por el terrible cliché de pagar una lujosa cena lavando los platos o llevarla caminado a su casa.

5. Fíjate en lo que haces. Mejor dicho, controla tus torpezas. No tires la gaseosa encima de tu pareja, no te ahogues con el vino, etc. Compórtate educadamente y con suma caballerosidad, abre las puertas de auto, acomódale la silla. Muéstrate interesado en lo que te dice, aunque la anécdota y la historia que te esté contando ya la hayas escuchado un millón de veces. Ten cuidado. Cada movimiento puede ser usado como argumento en tu contra.

6. Qué bonita familia. Una cita en San Valentín es de dos, en esta salida no están invitados los hermanitos menores o la amiga solterona. Si por una mala jugada del destino tu cita se convierte en una cuestión de tres, trata de tomártelo con soda, ya habrá otra oportunidad para dar un poco más de cariño.

7. Sé previsor. Un error común es suponer que el restaurante al cuál has pensado llevarla estará vacío. Así como tú, otra veintena de caballeros pensó lo mismo y lo único que lograrán es ver desde la calle cómo otros tipos precavidos disfrutan de una buena cena mientras que tú y tu chica caminan desairados en busca de otro local. Lo mismo sucede con los hoteles, Si no quieres que el final de tu cita se parezca a un recorrido turístico por todas las posadas del amor, reserva antes.

8. No propongas matrimonio. Poner en anillo en la copa de champán puede ser la idea más desastrosa para esta fiesta. Más allá del riesgo de que tu pareja pueda beber sin mirar y acabe provocando un problema médico, lo cierto es que lo peor es que tu matrimonio quedará marcado por esta fecha. Afortunadamente, hay una solución para esto: el divorcio, aunque no lo recomendamos.

9. No regales cursilerías. Para esta ocasión necesitas ser ingenioso, original y no pecar de cursi. Si bien ya hablamos de las flores (y hay quienes no aconsejan regalarlas), hay algunos que piensan que un peluche o unos chocolates son la elección. A menos que tu novia tenga menos de 17 años, regalar osos con un corazón que dice “Te quiero” (o peor aún, de esos que hablan), es sumamente arriesgado. Solo imagínate llegando en tu taxi con ese bulto. No recomendable.

10. Cuidado con el alcohol. Si eres de los que cree en las virtudes del trago para destruir inhibiciones, no pretendas emborrachar a tu pareja para adelantar algunas cosas. En el mejor de los casos puede que seas tú el que acabe borracho. En el peor, se te pasa la mano y debes regresar a tu novio(a) a su casa, completamente ebria y dormida.

¿Cómo fue tu mejor (y peor) San Valentín?