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Bancos de sangre en el Perú tienen déficit de casi 300 mil unidades

Solo el 5% de los donantes de sangre asiste voluntariamente. En el 2010 se descartaron a 38 mil personas a causa de infecciones

Bancos de sangre en el Perú tienen déficit de casi 300 mil unidades

KATHERINE SUBIRANA

Una aguja, un tubo conductor de 15 centímetros y una bolsa con capacidad para 450 mililitros son el inicio del camino para salvar una vida. “Te sientas, respiras profundo y no duele. Y si duele, será un ratito: en cinco minutos todo habrá pasado y en menos de seis horas aportarás a una vida”. El doctor Luis Argumanis, jefe del Banco de Sangre del Instituto Nacional de Neoplásicas (INEN), dice esta frase sin ánimo marketero: la sangre es un recurso renovable, pero escaso. Y como todo recurso escaso, es uno de los más necesarios.

En el 2010, según estadísticas del Ministerio de Salud (Minsa), hubo 323.687 candidatos en todo el país para donar sangre, solo el 5% fue de forma voluntaria. Del total, 38.176 fueron descartados permanentemente por dar positivo en el análisis de infecciones sanguíneas, y 52.910 por no cumplir los requisitos de peso, edad, antecedentes o hemoglobina.

Así quedaron 211.528 unidades aptas para la donación. Suena bien, pero no es suficiente: hay un déficit de casi 330 mil unidades para cubrir el requerimiento de todo el país.

CAMINO ROJO
La sala de espera del INEN es silenciosa. El único bullicio que se oye viene de las enfermeras. Desde ella se ve el salón con cuatro camas donde los donantes dejan parte de su sangre.

Diana le tiene miedo a las agujas, pero ha venido a dejar sangre para la mamá de una amiga. Deja sus datos, su DNI y tres gotas de sangre (tomadas de un pinchazo del dedo) para el análisis.

Diana se recuesta. ¿Dolerá? Ya está dentro, sin ánimo de huir. Ella es una de las donantes que este día pasan por las manos de Estela Aliano, una de las encargadas de tomar las donaciones. Según Estela, en promedio llegan 40 o 50 personas al día a donar sangre porque tienen un familiar enfermo o porque deben reponer la que ya usaron. ¿Voluntarios? Uno o dos, con suerte.

Diana aprieta una pelotita sonriente. A ella la relaja, pero Estela dice que además ayuda a bombear la sangre. Pasan cinco minutos y Diana apenas se da cuenta de que la aguja le fue retirada, y más de 450 mililitros de sangre van camino al laboratorio.

La sangre de Diana ya no es de Diana. Ahora es un código de barras O positivo que será separada con el mismo arte con el que Moisés separó las aguas del mar Rojo, solo que por una máquina centrifugadora. La máquina opera el milagro de separar el líquido en rojo y el amarillo: los glóbulos rojos y el plasma. Las plaquetas toman un camino aparte. La sangre de Diana ya es independiente y por este proceso será mejor aprovechada.

“No todos los pacientes tienen los mismos requerimientos, por eso la separación”, se apresura a explicar el doctor Argumanis. Para poder pasar al banco, la sangre pasa un proceso de tamizaje, en el que se le aplica siete reactivos distintos para descartar infecciones. Norberto Quezada, coordinador de bancos de sangre del Minsa, detalla: “se descarta VIH, hepatitis B, sífilis, tripanosoma, HTLV1 y HTLV2”. La sangre que supera la prueba recibe su sticker amarillo que certifica que el Minsa le da su bendición para dar vida a otro cuerpo.

TEOREMA DE DESCARTES
El año pasado, en todo el país, se descartaron 840 donaciones de sangre por dar positivo a VIH y 11.072 por hepatitis B. El doctor Quezada asegura que cuando se detecta un donante con alguna infección se contacta con él y se lo deriva al programa pertinente del Ministerio de Salud. “La mayoría de estas muestras no vienen de donaciones”, añade.

“Por eso es preferible que sea voluntaria”, dice el doctor Argumanis ¿No existe el mismo riesgo? “Siempre hay un riesgo, pero la persona que viene voluntariamente suele estar mejor de salud. Muchos de los que donan sangre por reposición a veces lo hacen solo por salir del paso”, dice.

En todo el país, el Minsa requiere 294 unidades de sangre todos los días, mientras que las necesidades de Essalud ascienden a 227 unidades. Los hospitales de las Fuerzas Armadas unas 50 y las clínicas privadas 46. De todo este stock, el 70% de la sangre almacenada está en la capital, y el resto en provincias. La distribución al interior del país es, sin duda, insuficiente. Como bien señala el doctor Quezada, “a veces el interior el país se desangra sin remedio”.

SEPA MÁS
1. En 1943 se fundó el primer banco de sangre del país, en el Hospital Nacional Dos de Mayo.

2. Para donar sangre, se debe tener más de 18 años y no tener anemia ni presión baja, ni haber sufrido de hepatitis B o C ni portar el VIH, no tener tatuajes y pesar más de 54 kilos.

LAS CIFRAS
42
Días es la duración máxima de la sangre en el banco.

9.010
Unidades de sangre se pueden almacenar en el país.

2.228
Donantes recurrentes registró el Ministerio de Salud el 2010.