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Así lucía la clase media limeña de inicios del siglo XX [FOTOS]

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Familia Urbina en pleno, fotografiada en el estudio de Elías del Águila en 1917.

Enrique Planas

Su nombre era solo una nota al margen en los libros de historia de la fotografía peruana. De Elías del Águila solo se conservaban unas cuantas imágenes con su sello, a pesar de que su actividad laboral abarca desde fines del siglo XIX hasta los años treinta del siguiente. Sobre él, el pintor Teófilo Castillo decía que se trataba de "un soplo de aire fresco entre las lobregueses que se ven por allí". Pero nada más se sabía del fotógrafo de cabecera de muchos de nuestros bisabuelos. 

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Hace tres años, el Centro de la Imagen emprendió la investigación de un enorme lote de placas fotográficas adquiridas para su archivo, que creía parte de la producción del estudio de Eugenio Courret. Las placas estaban envueltas en amarillento papel periódico. Poco a poco, se empezaron a limpiar las frágiles placas de vidrio para colocarlas en sobres de papel libre de ácido. Es un proceso largo y caro, que involucra miles de horas de trabajo. 

Pero algo sucedió. Jorge Villacorta, investigador del Centro de la Imagen, recuerda que cuando revisaba esas piezas al lado de la conservadora Cecilia Salgado descubrieron que no encajaban. "Lo que aparecía como parte del estudio Courret no lo era del todo. La sospecha de que había uno o más fotógrafos 'ocultos' en el archivo nos movió el piso completamente", explica.

Se trataba de un hallazgo que ponía a prueba lo que ambos sabían de la fotografía histórica limeña hacia 1900. "Lo fascinante para Cecilia y para mí es que, siendo un material esencialmente mudo, cada detalle técnico observable era elocuente. Te comienzas a sentir Sherlock Holmes, pero más falible, como en las películas de Guy Ritchie", comenta Villacorta, uno de los curadores de la muestra “Redescubriendo a Elías del Águila, retrato fotográfico y clase media en Lima después de 1900”, que expondrá desde hoy en el Icpna de Miraflores. 

Ayudados con la información proporcionada por el fotógrafo Herman Schwarz, así como del estudio pionero de Liliana Peñaherrera, los investigadores del Centro de la Imagen descubrieron las pistas que los llevaron a Elías del Águila, fotógrafo de estudio nacido en Chachapoyas, quien trabajó estrechamente con el portugués Manuel Moral, retratista contemporáneo a Courret, a quien ya habían estudiado para una ambiciosa muestra presentada en la Bienal de Fotografía de Lima del 2014. "Moral fue mentor, amigo y compadre de Del Águila. De pronto, debajo de Moral empezó a guiñarnos el ojo Elías del Águila", señala. 

LAS PISTAS
Nacido en 1875, la historia de Elías del Águila ilumina el competitivo ambiente de los estudios de retrato fotográfico de la Lima de fines del XIX. Para Carlo Trivelli, parte de la investigación y de la curaduría de la muestra, este fotógrafo aparece en el mapa cuando Moral deja su estudio en la calle Mantas (la primera cuadra del jirón Callao) del Centro de Lima para abrir en 1903 un nuevo local en Mercaderes (tercera calle del actual Jirón de la Unión), frente al estudio de Courret, y con ello competir por su aristocrática clientela.

A partir de allí, Del Águila queda al frente del estudio de la calle Mantas, sea por un traspaso de la propiedad o algún tipo de sociedad con su compadre Moral. En ese estudio trabajará, conservando parte de los clientes antiguos y ganando nuevos. Tras reutilizar el antiguo mobiliario y fondos de su maestro, el joven retratista brillará en su oficio hasta entrada la década del treinta. 

Con asombro, los investigadores del Centro de la Imagen descubrieron que tenían en sus manos todo el archivo de Elías del Águila. Retratos de limeños desde 1903 hasta entrados los años 30, especializándose en niños y miembros de la pequeña burguesía limeña. 

UN ESTILO MODERNO
Para Villacorta, aparte de su manejo de la luz, sutil y exquisito, Del Águila destaca por ser el fotógrafo que más nos ha dejado señales de un proceso de la transformación de las poses para el retrato de estudio, además de evidenciar un sentido de lo teatral y del humor. "Creo que hay una chispa charapa en sus negociaciones con los niños para retratarlos. Un buen 'rapport', que dentro de lo sentimental, entendía lo caprichoso y casi anárquico que puede ser el mundo de la niñez", explica el crítico. 

Asimismo, el fotógrafo tarapotino también vio las posibilidades de hacer retratos sin acartonamientos, acordes a la nueva sensibilidad de las emprendedoras clases medias limeñas.

LIMA A OJO DE ÁGUILA
Como señala Carlo Trivelli, Del Águila aporta una mirada que faltaba en la historia de la fotografía limeña. "Teníamos solo el acercamiento a la clase alta, siempre dominado por Eugenio Courret", afirma. Por supuesto, su renovado punto de vista corresponde al de un hombre de su época: son los años de la 'belle epoque' limeña, del fin de la llamada República Aristocrática, previa al Oncenio de Leguía. Heredera de la Colonia, destruida por las tropas chilenas solo veinte años antes, Lima busca modernizarse, expandiéndose hacia el sur al tender avenidas y rieles a los balnearios de Barranco y Chorrillos.

Asimismo, se construye la plaza San Martín, pensada como centro financiero de la ciudad. Son los tiempos en que surge una clase media de jóvenes profesionales, que quieren ser modernos en un mundo más veloz. 

Esta es la clase media retratada por Elías del Águila. En la muestra, podremos ver a un infante Fernando Belaunde Terry o a un joven arquitecto polaco Ricardo Malachowski, la activista Dora Mayer o Miguel Aljovín, cirujano en jefe de la clínica  Maison de Santé. Desfilan, además, por su estudio políticos, militares de carrera y funcionarios públicos.

También presentes, aunque en menor medida, se lucen las novias y los niños listos para la primera comunión. "Mientras Courret y Manuel Moral competían por atraer a la aristocracia local, la clase terrateniente limeña, Del Águila empezaba a convocar a un público de clase profesional emergente", señala Trivelli. 

Viendo los antiguos avisos publicitarios publicados en revistas de la época, los curadores descubrieron que Elías del Águila promocionaba su estudio como "el mejor de los estudios de segundo orden". "Es la primera vez que nos encontramos con esa denominación", señala Trivelli, quien entiende el anuncio como una profesional forma de presentar un estudio modesto, más preocupado en ofrecer buenos precios y materiales de calidad, que seducir con salones de decoración ostentosa, como eran sus competidores más elegantes.

"Muy probablemente, el público de clase media buscaba los grandes estudios para grandes acontecimientos, como puede ser un matrimonio. Para otros retratos elegían un estudio más económico. Pensamos que ese era el perfil empresarial y de público de Elías del Águila", añade Trivelli. 

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Lugar: Galería Germán Krüger Espantoso, Icpna de Miraflores. Dirección: Angamos Oeste 120. Inauguración: hoy a las 7 pm. Hasta el 4 de junio.

 


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