Módulos Temas Día
Módulos Tomas de Canal

Más en Arte

MALI expone obras de maestros del muralismo mexicano

Repasamos la turbulenta vida sentimental y artística de José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros

MALI expone obras de maestros del muralismo mexicano

MALI expone obras de maestros del muralismo mexicano

Muchos años después, frente al cuerpo yermo de Frida Kahlo atravesado de clavos, el famoso, esclarecido, insigne y mofletudo pintor de muros urbanos pensó: “Mejor la hubiera matado”. México D.F. era entonces una ciudad sembrada de grandes paredes reconvertidas en lienzos que retrataban el rostro de un pueblo irredento. Eran tres los culpables de semejante deflagración de luz, rebeldía y color, pero sin duda alguna sería el voluminoso artista nacido en Guanajuato (1886) y muerto en la capital (1957) la cabeza más visible de un movimiento revolucionario por partida doble. 

 ► FAE Lima 2017: Miguel Iza protagoniza "El análisis"

Tan rollizo, orondo y ampuloso como su nombre, Diego María de la Concepción  Juan Nepomuceno Estanislado de Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez –Diego, para los amigos– tenía 43 años la vez que persuadió a una ninfa menuda de escasos 22 abriles que lo acompañara al altar. Era un 21 de agosto de 1929 cuando Rivera, de 120 kilos, obtuvo el “sí” de la señorita Kahlo, cuya tersura y fragilidad presentaba tal grado de disparidad en el altar que daban ganas de llamar a la policía: la indefensa paloma estaba a punto de ser devorada por un ogro. 

Claro, los caminos del amor son inescrutables y ni siquiera la oposición influye sobre una mujer enamorada: entra en razón, desanda sus pasos. Pero a la luz del tiempo, sabia lumbre, es preciso reconocer que algo de razón había en la advertencia. No solo era el tercer matrimonio de Rivera –había estado casado con una rusa y una mexicana a quienes les fue infiel– sino que era un sujeto cuya voracidad por el sexo opuesto era proporcional a su enemistad con el agua. "Es un viejo horrible, barrigón y mugriento", opinaba el 99.99% del vecindario. El restante 0.01% pensaba diferente: "Diego es tan amable, tan tierno, tan sabio, tan dulce. Yo lo bañaré y lo lavaré" (Kahlo). 

Y allí tenemos a la bella pintora surrealista tempranamente paralítica a causa de un accidente brutal –vértebras, clavícula y costillas rotas, pierna izquierda seccionada en once partes, pie derecho aplastado y pelvis destrozada por acción de una barra de hierro que le atraviesa el cuerpo y sale por su vagina ("en aquel accidente perdí la virginidad", decía)– decorando con patitos de goma la bañera donde higienizará a su amado, hombre agradecido que no tardará en seducir a otras damiselas, incluyendo a la hermanita menor de su sacrificada consorte. 

TRAS MUROS CUERNOS
Una relación tan tóxica e hiperventilada como la de Rivera-Kahlo no pudo eclipsar el incidente por el cual David Alfaro Siqueiros (Chihuahua, 1896 – Cuernavaca, 1974) pasó a la historia no precisamente como depredador sexual: era 1933 cuando, encontrándose de espaldas a la realidad mientras pintaba un mural en Buenos Aires, su señora esposa mantenía relaciones sexuales con Pablo Neruda bajo la complicidad de Federico García Lorca, quien sería su “campana”. 

"Federico y yo nos sentamos a la mesa cerca del dueño de casa y frente a una poetisa alta, rubia y vaporosa, que dirigió sus ojos verdes más a mí que a Federico durante la comida", escribe Neruda en "Confieso que he vivido" (1974). Después de la cena la tomó en sus brazos y comenzó a desnudarla con García Lorca al costado. "¡Largo de aquí! ¡Ándate y cuida de que no suba nadie por la escalera! –le grité", escribe Neruda. El español corre a cumplir la orden, tropieza y rueda escaleras abajo. Neruda debe abortar la misión para auxiliar al torpe cómplice. 

Todo lo cual sería una vulgar mentira de chileno rechazado, según Blanca Luz Brum (1905 - 1985), uruguaya cuya impresionante belleza dejaría un reguero de maridos y admiradores heridos: Juan Parra del Riego, José Carlos Mariátegui, César Miró Quesada, Sergio Eisenstein, Augusto César Sandino, Jorge Beeche Caldera, Vicente Huidobro, Natalio Botana, Juan Domingo Perón y siguen firmas. Según ella, mientras bajaban en grupos al sótano para ver el mural de Siqueiros, un Neruda borracho le pellizcó las nalgas, Lorca lo abrazó y ambos se desbarrancaron por las escaleras (Hugo Achugar, “Falsas memorias. Blanca Luz Brum”, México, 2001). 

VEINTISÉIS Y DOCE
“¿Quieres mi vida como ofrenda de amor? ¡Me la quito enseguida, te lo juro!”; “Vivo recordándote y acariciándote con la imaginación, vivo de recuerdos tuyos alimentando la vaga esperanza de volverte a ver aunque no sea sino para caer muerto a tus pies”; “Hoy, como el primer día, te amo con un poder infinito. Dime, ¿tú también me amas como el primer día, cuando anhelosamente se buscaban nuestros ojos y nuestros corazones?”; “Amor mío, desde ayer que recibí tu bendita imagen no he hecho otra cosa que estarte contemplando y llevando a mis labios la pequeñita imagen de mi vida misma”. 

Son 465 cartas escritas entre de 1909 y 1921 que exaltan el amor por "Cuca Cuquita” y firmadas por José Clemente Orozco (Jalisco, 1883 –México D.F., 1949), hombre enamorado que escribía cada noche. Todo bien, excepto por un detalle: la receptora de semejante arrobo era una niña de 12 años. Orozco tenía 26, se perfilaba como el Goya mexicano y su pluma trasuntaba la obsesiva vibración de un platónico irredento que habría de pintar con tonos más sombríos que los de Rivera y Siqueiros, sus compinches del “grupo de los tres”, banda de hedonistas epicúreos en franco estado de extinción.

MÁS INFORMACIÓN

“Orozco, Rivera y Siqueiros. Modernidad en México 1910 – 1966”.
Museo de Arte de Lima – MALI. 
Parque de la Exposición, Paseo Colon 125, Lima.
Temporada: del 14 de marzo al 21 de mayo de 2017. 
Horarios: Martes a domingo de 10 a.m. a 7 p.m.; sábados hasta las 5 p.m. 
Tarifas: General: S/.30.00. Peruanos y residentes: S/.15.00. Estudiantes, mayores de 65 años, docentes, personas con discapacidad: S/. 5.00.

ENTREVISTA: LOS TRES EN LIMA

Carlos Palacios
Curador de la muestra, responde desde México

¿Cuál es la génesis de esta muestra?
Alvar Carrillo Gil la inicia hacia la segunda mitad de la década del treinta y la organiza hasta 1972, cuando pasa al Estado Mexicano. 

En 1973 el único que estaba vivo era Siqueiros. ¿Cómo reaccionó ante el cierrapuertas de la dictadura chilena? 
Condenó el golpe públicamente y acusó al gobierno norteamericano y sus intereses en Chile del asesinato de Salvador Allende, que iba a inaugurarla el 12 de setiembre de 1973. La muestra nunca se vio y estuvo en peligro, el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago que fue ametrallado. 

¿La labor de estos tres prominentes muralistas obliteró la obra de otros actores menos visibles en la restauración de una memoria nacional mexicana? 
De hecho en el mítico Colegio de San Ildefonso, cuna del muralismo, no sólo estuvieron los “Tres Grandes” sino también Jean Charlot y Ramón Alva de la Canal. En otros edificios se pueden ver obras de Roberto Montenegro, de Rufino Tamayo y Carlos Mérida.

El cubismo vanguardista de Rivera, ¿caza con el espesor político del conjunto?
De manera indirecta. Rivera se dibuja en la historia como un artista comprometido, un comunista activo. 

A Santiago se llevaron 169 obras y a Lima vienen 74. ¿Se redujo la muestra?
En 1973 se llevaron ciento sesenta nueve obras, sería imposible en nuestros días trasladar

LEE MÁS EN...

Tags Relacionados:

Mali

Diego Rivera

Leer comentarios ()

Hoy en portada

Subir
Fotogalerías