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Belleza madura: Catherine Zeta-Jones está de regreso con "Amante accidental"

La actriz se muestra más atractiva que nunca en el nuevo filme que protagoniza y que se estrenó el último jueves

Catherine Zeta-Jones vuelve a estar entre nosotros. Y después de cierto tiempo, hay que decirlo. Es una lástima que la actriz haya decidido actuar de una forma más espaciada. Porque su belleza debería compartirla.

Es una belleza que, de tan extraña, le permite ser distintos tipos de mujer. Fue la bomba latina en “La máscara del zorro”, la ladrona refinada en “La emboscada”, la chica liberal y sin prejuicios que idealiza John Cusack en “Alta fidelidad”, la calculadora cantante convertida en asesina Velma Kelly en el musical “Chicago”. No hay mucha coincidencia en todos esos roles, salvo un elemento: la belleza que les otorga Catherine Zeta-Jones. Ella es galesa, pero puede parecer de cualquier lugar.

Porque el atractivo de Zeta-Jones es universal. Se acomoda a casi cualquier rol. A cualquier nacionalidad. A cualquier estilo. Se dice que hay actrices de las cuales la cámara se enamora. Catherine es una de ellas. Y, junto con la cámara, nosotros nos enamoramos de ella.

Así, con sus 40 años a cuestas, con un matrimonio con Michael Douglas que fue polémico pero que, a casi 10 años, parece más solido que el de muchas estrellas; y siendo madre de dos niños, a Catherine se la ve más guapa que nunca. Los embarazos parecen no haberla afectado. Es más: en “Tráfico” lo llevó a cuestas sin ningún problema; lo hizo funcional a lo que la película contaba. El tiempo no pasa en vano. Decirlo sobre Catherine Zeta-Jones es un elogio.

EN TODAS BRILLÓ
La carrera de Catherine Zeta-Jones no ha tenido un género específico: la comedia romántica, la aventura, la acción, el drama y hasta el musical figuran en su filmografía. La actriz sabe usar su belleza para moverse en distintos ámbitos, para ensayar distintas cosas. Si bien ya llevaba trabajando en cine y televisión desde 1990, lo cierto es que desde finales de los años noventa la actriz se comenzó a convertir en una superestrella. Fue “La máscara del zorro” la cinta en la que comenzó a forjar una carrera.

Y es que llamaba la atención que una actriz de ascendencia británica pudiera sacar la fogosidad latina que tenía su personaje. Su Elena Montero tenía ese encanto de la mujer latina consciente de su belleza. Era agresiva, coqueta, intensa. Y como pocos la conocían, nadie tenía idea de dónde salía. Que una galesa pudiera tener esa belleza tan propia, de por sí, sorprendía.

Pero el tiempo fue definiendo la carrera de la actriz. “La emboscada”, en la que interpretó a una ladrona que trabaja y se enamora de Sean Connery, la mostraba sexy, pues movía su cuerpo tratando de eludir las barreras de seguridad que le impedían llegar al objeto deseado. La cámara la observaba contonearse. El espectador estaba feliz.

LA CONSAGRACIÓN
Pero Catherine, hasta ese momento, era tan solo una guapa actriz más. “Tráfico” cambió eso: ahí ya hacía de la sufrida mujer de un narcotraficante. Un rol duro, de una carga violenta bastante presente, y en el que la actriz mostraba su embarazo, fruto del matrimonio con Michael Douglas.

Pero el gran reconocimiento llegó con el musical “Chicago”: ganó el Óscar a Mejor Película y obtuvo su premio como Actriz de Reparto. Si bien era Renée Zellweger la que se robaba el show, ella le daba a la película el tono duro, casi de “femme fatale”, tan necesario en una historia de envidias y celos enmarcada en el Chicago de los años 30.

A partir de ahí, su carrera comenzó a volverse cada vez más espaciada. Quizá sus dos hijos le han quitado el tiempo necesario para concentrarse. Por eso, verla en la comedia romántica “Amante accidental” es un gusto. En ella interpreta a una mujer con dos hijos, que se enamora de un hombre 25 años menor, interpretado por Justin Bartha. Zeta-Jones sabe que la edad sigue pasando y, sin embargo, tiene todavía la gracia y la frescura para seducir a un joven. Solo nos queda decir: qué suerte tienen algunos.