Cineasta peruana Rosario García-Montero: “La intención es ganar en la Berlinale”

Su película “Las malas intenciones” compite en las categorías Generación, que otorga el Oso de Cristal, y Primer Mejor Largometraje

Cineasta peruana Rosario García-Montero: “La intención es ganar en la Berlinale”

MILAGROS LEIVA GÁLVEZ
Enviada especial

La directora peruana Rosario García-Montero ha estado muy ocupada toda esta semana. Su película “Las malas intenciones” está compitiendo en dos categorías: Generación que otorga el Oso de Cristal y cuyo requisito principal es que las películas sean protagonizadas por niños y adolescentes (dicho sea de paso el jurado está integrado por niños) y Primer Mejor Largometraje. Rosario está contenta. Ha tenido una excelente recepción en la Berlinale y no he conocido persona que no haya visto su película y no me haya dicho buenos comentarios. La peruana sonríe todo el tiempo y no le falta razón. Su primer largometraje se ha estrenado y está compitiendo en uno de los festivales más reconocidos del cine mundial.

Ayer conversaba con Claudia Llosa y me decía que le habían hablado maravillas de tu película, ¿cómo está el ánimo a pocas horas de conocer el veredicto?
Estrenar la película en la Berlinale y luego ver tres proyecciones más de mi primer largo es abrumador. Este festival es un sueño para cualquier director. Ayer estuve dando una charla en el Talent Campus con Javier Fuentes-León (el director de ‘Contracorriente’ ), éramos tres expositores y dos éramos peruanos, eso me encantó. Estamos dando la idea de que el cine peruano está por todos lados.

He sentido que el cine peruano ya no es una cuestión exótica en este festival.
Es verdad, después del éxito de ‘La teta asustada’ y de las siguientes películas como “Contracorriente” u ‘Octubre’ pues está la pregunta, todos quieren saber cómo hemos hecho para salir adelante con bajos presupuestos.

Tu camino es de absoluta perseverancia. De hecho fuiste becada en el talent campus de la Berlinale, luego pasaste por el Coproduction Talent Project Market del mismo festival y mírate ahora, estrenas y compites.
He recorrido mucho camino antes de llegar aquí. Pero es la única manera de lograr las cosas. Yo iba contando siempre mi historia de la niña buena-mala que vive en el Perú de los ochenta. Fue un largo camino. No es fácil para los cineastas látinos, pero no hay pretextos si quieres cumplir tus metas personales.

Llegar a la Berlinale no ha sido fácil…
Para nada, solo puedo decir que estoy feliz, después de seis años de trabajo continuo estoy aquí. La Berlinale era el mejor lugar para estrenar mi primer largometraje y estoy contenta con los resultados. Ayer un chico alemán que vio mi película me dijo que durante la proyección a su costado estuvieron una señora y una niña alemana y que ambas estuvieron riendo y llorando durante la historia, ese es mi premio verdadero, saber que entendieron mis intenciones.

Tu película es una montaña rusa.
Exacto, eso es lo que quiero, que te identifiques y que por momento digas que mal está todo esto y que al siguiente minuto te estés riendo porque todo está bien.

¿Desde cuándo tienes este humor tan negro?
Yo he nacido así. Soy la verdadera oveja negra de mi familia. ¿Cuánta gente crees que en el mundo tiene a padres divorciados? La historia narra el pensamiento de Cayetana de los Heros, una niña solitaria que vive la etapa de la separación.

¿Te afectó la separación de tus padres?
Yo era muy chiquita cuando sucedió todo eso, tenía un año y nunca he tenido la noción de mis padres juntos.

Creo que algunas madres se verán afectadas porque la película no da una visión rosa de la maternidad.
Creo que apunta a las madres que no saben ser madres. Por eso me gusta la historia de Cayetana y su madre Inés, es la historia de una hija y de una madre con muchos intentos fallidos, invisibles, pero siempre presentes.

¿Cómo te llevas con tu madre?
Bien, nos llevamos muy bien, en Navidad le enseñé parte de la película y le gustó mucho. Mi abuela lloró mucho por las partes de Jimena.

Jimena Pinilla es un personaje gravitante en tu familia…
Sí, yo creo que era el eje de la familia, todos giraban en torno a ella por su fragilidad. Ella era la hermana menor y yo la nieta mayor, así que por la cercanía de las edades crecimos muy unidas. Fuimos hermanas, a veces era como mi mamá. Fue una relación intensa y muy especial.

¿Tu película es un homenaje a esa relación?
Sí, de hecho. Es un homenaje a ese cariño y protección. Yo quería contar esta historia. Ella leyó el guion antes de morir, le encantó la historia, le daba nervios que contara todo esto. Estuvo muy contenta, sé que está contenta con todo el resultado porque son los momentos microscópicos de una niña que dan la dimensión de la humanidad.

Me conmovieron tus negociaciones con Dios para curar a Jimena.
Eso está presente en la película, creo que de niña lo más claro que tenía era mi relación con Jimena, la quise, la quiero mucho. Yo negocié mucho con Dios, creo que ya debería estar muerta de tanto que negocié y se murió algo. Así que mal, mal, muy mal negociado.

Ja, ja, ja, eres terrible…
No sé qué pasó, pues, pero Dios no me hizo caso al final. Creo que fueron tantas secuelas que al final Jimena no resistió.

Me encanta tu banda sonora porque forma parte de un disco que grabaste también para tu tía.
Sí, se llama “Doce ejercicios para la memoria” y son temas que grabé en el 2005, canciones que Jimena y yo cantábamos cuando éramos niñas, éramos como la familia Osmond, una familia pesadamente musical. Caíamos mal, ja, ja, ja. Grabé el disco cuando ella perdió la memoria, lo hice para que ella regresara. Pensé que iba a ser algo mágico, en esa época yo vivía en Nueva York y cuando llegué a Lima y le hice escuchar ella durmió después de varios días de insomnio y galopantes taquicardias. Eso me tranquilizó. De alguna manera pude ayudarla a descansar.

¿Qué diría Jimena si estuviera viva?
Estaría aquí, en Berlín, estaríamos conversando felices, no se habría perdido el estreno de ninguna manera. Ella siempre creyó en la película y lo único que me decía es que siguiera adelante.

¿Y cómo supiste que Fátima Buntinx era Cayetana de los Heros?
Estuve intentando con niñas de 9 años, pero no me rendían, hice muchas pruebas a niñas que me sonreían y trataban de quedar siempre bien, hasta que llegó Fátima por recomendación de la pintora Claudia Salem. Cuando hice la prueba me contó de los problemas de su colegio con tanta seriedad y solemnidad, con tanta profundidad que yo dije es la niña que andaba buscando. Fue una decisión difícil porque toda la película recae en Cayetana. Acababa de cumplir 8 años cuando comenzamos a ensayar.

¿Cómo fue el rodaje?
Nos trasladamos todos cerca a Chaclacayo, que es donde vive Fátima, la protegimos mucho para no sacarla de su ambiente. La relación que establecimos fue de mucho juego, de mucha empatía y creo que los resultados de ese cuidado están en la película.

¿Estás contenta con “Las malas intenciones”?
Muy contenta, me parece increíble que tantas noches en vela se hayan convertido en una historia que puedo disfrutar ahora en la oscuridad. Estoy contenta porque he logrado emocionar, conmover, a los espectadores y esa era mi intención. Estoy durmiendo muy feliz.

¿Pesa representar al Perú?
Me siento muy bien, feliz y ya no veo las horas de estrenarla en mi país, ahora solo es cuestión de esperar.

¿Sigues negociando con Dios?
Siempre, creo que ahora más bien estamos renegociando.