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George A. Romero: adiós al patriarca de los muertos vivientes

Víctima de un cáncer de pulmón, el cineasta que dio forma definitiva al género zombi falleció a los 77 años. George A. Romero supo combinar el horror con las metáforas sociales

Visionario del miedo: Romero murió acompañado por su esposa e hija. (Foto: AP)

Visionario del miedo: Romero murió acompañado por su esposa e hija. (Foto: AP)

Visionario del miedo: Romero murió acompañado por su esposa e hija. (Foto: AP)

Visionario del miedo: Romero murió acompañado por su esposa e hija. (Foto: AP)

Mucho antes de convertirse en una moda o tendencia oportunista (la serie "The Walking Dead" se extiende hasta el infinito e incluso se ha incursionado en la comedia romántica con películas como "Mi novio es un zombi"), los muertos vivientes llegaron a tener mística. Y el responsable de proveerles esa aura fue George A. Romero. El realizador estadounidense murió ayer a los 77 años, debido a las complicaciones derivadas de un cáncer de pulmón, según un comunicado emitido por su manager Chris Roe. El cineasta se despidió mientras escuchaba la banda sonora de la película “The Quiet Man” (1952), una de sus favoritas. Lo acompañaban su esposa Suzanne Desrocher y su hija Tina. Se ha ido un creador fundacional y perturbador.

En las décadas de los 60 y 70, Romero lo intuyó antes que el resto de los mortales: los zombis son la metáfora de una sociedad salvajemente capitalista o sin alma que nos induce a devorarnos entre nosotros. Con "La noche de los muertos vivientes" (1968), el director sienta las bases del género zombi que han sido copiadas, recicladas y saqueadas hasta decir basta. Pero, sobre todo, había que entretener, inquietar y espantar. Es la búsqueda de la gloria de la serie B y la modestia del mejor cine metafísico. Importan las acciones y no las visiones intelectuales. La sangre chorrea para cuestionar. En "La noche de los muertos vivientes" se lanza un mensaje político mediante un héroe afroamericano que fallece por una equivocación policial. Y en "El amanecer de los muertos vivientes" (1978), el desmadre tiene lugar en un centro comercial.

–Palabras de un maestro–
En el 2008, Romero comentó a la agencia The Associated Press: “Los zombis pueden ser lo que sea: una avalancha o un huracán. Es un desastre allá afuera. Las historias son sobre cómo las personas fallan para reaccionar de una manera adecuada. Se equivocan al intentarlo. Siguen tratando de quedarse en donde están, en lugar de reconocer que quizá eso no sea posible de mantener. Esa es la parte que siempre he disfrutado”.

En los últimos años, Romero declaró en más de una ocasión que las recientes ficciones de zombi no lo satisfacían ni lo asustaban, a pesar de sus presupuestos millonarios. El dinero no compra el talento.

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