"Ghostbusters": lo que pensamos del remake del filme [CRÍTICA]

"Este 'Ghostbusters' es una mala imitación, sin todas las virtudes que tenía la película original", dice Sebastián Pimentel

Paul Feig, el director de "Damas en guerra" ("Bridemaids"), fue el elegido para reflotar la franquicia "Ghostbusters". Mira el tráiler aquí. (Fuente: Difusión/ Sony Pictures)

"Ghostbusters" es un ‘remake’ del clásico filme de 1984 dirigido por Ivan Reitman. Paul Feig, el director de "Damas en guerra" ("Bridemaids"), fue el elegido para reflotar la franquicia. Quizá debido al éxito de su desopilante comedia de mujeres que rompen con la delicadeza y toda idealización de género, se decidió probar una versión femenina del clásico de los ochenta. Los héroes neoyorkinos que van tras malignos y traviesos espectros cubiertos de baba verde o azul son, ahora, cuatro mujeres, algunas consideradas las mejores comediantes de EE.UU.: Kristen Wiig, Melissa McCarthy, Kate McKinnon y Leslie Jones.

Quizá por las mismas expectativas cifradas en sus actrices es una pena que no se pueda decir mucho de esta nueva versión. No se trata de suponer, tampoco, que la película original del 84 fuera una obra maestra. Como lo dijo alguna vez el crítico de cine Roger Ebert: "Ghostbusters" era, sobre todo, el triunfo de los personajes, de sus diálogos y su espontaneidad, sobre los efectos especiales. Porque era esta una comedia de situaciones, de una relajada cotidianidad salpicada por muchas líneas inteligentes –no por gusto colaboró en ellas el insustituible Harold Ramis–, donde se lucía la soltura de Bill Murray, Dan Aykroyd y el mismo Ramis.

Si en la película inicial el fantasma verde que traga todo lo que puede era como una pincelada de fantasía que sorprendía, en la versión de Feig es, más bien, un brochazo recargado que atosiga. Los monstruos han perdido su gracia, su encanto, se han vuelto una saturación digital. Por lo demás, la historia y sus personajes son como una sombra del primer filme. Una sombra más bien burda. La secretaria ambigua y sensual (Annie Potts) de 1984 es ahora un Chris Hemsworth excesivamente tonto, objeto sexual que pierde autonomía en vistas a una serie de ‘sketches’ primarios.

Este "Ghostbusterstampoco logra ser un manifiesto feminista. Por lo menos no como “Damas en guerra”, respuesta bien construida y delirante a “¿Qué pasó ayer?”. Kristen Wiig, como la científica del grupo, parece no divertirse en absoluto. Melissa McCarthy no es todo lo soez o escatológica que debería ser, constituyendo una réplica demasiado inocente de sí misma. Kate McKinnon y Leslie Jones, en sus primeras apariciones en pantalla grande, no hacen más que forzar muecas, sin darles a sus personajes una personalidad propia.

El problema de "Ghostbusters" no es que esté protagonizado por mujeres o por hombres. Las críticas machistas de algunos fanáticos norteamericanos, y la polémica en torno a ello, son precisamente eso, muestras de un machismo execrable. El problema del filme es que todo parece haber ido mal. Como una mala imitación, sin todas las virtudes que tenía la película de Reitman: la frescura, los diálogos o el uso de los efectos especiales al servicio de las situaciones y de la creatividad que estas suponían.

LA FICHA

“Ghostbusters”
 Género: Comedia, fantasía
País: EE.UU., 2016.
Director: Paul Feig.
Elenco: Kristen Wiig, Melissa McCarthy, Kate McKinnon, Leslie Jones


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