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"La jugada maestra": comentamos el filme sobre Bobby Fischer

Tobey Maguire, el ex Spider-Man, le da vida al famoso ajedrecista en filme dirigido por Edward Zwick. Esta es nuestra crítica

La jugada maestra: comentamos el filme sobre Bobby Fischer

La jugada maestra: comentamos el filme sobre Bobby Fischer

La Guerra Fría que sostuvieron Estados Unidos y la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) vuelve a concitar el interés de Hollywood. “Puente de espías”, de Steven Spielberg, llegó a ser nominada en varios rubros en la pasada edición de los premios Óscar. Y a esta la precedió, en cuanto a éxito internacional, una cinta de espionaje muy superior, “El topo” –como se llamó en Latinoamérica–, del sueco Tomas Alfredson. Ahora es el turno de “La jugada maestra”, que no es una película de espías. Como ha sucedido otras veces– “Rocky IV” puede ser un ejemplo conocido–, se trata de auscultar la Guerra Fría a través del deporte, aunque esta vez no se trata de la pura ficción, como es el caso del mítico boxeador de Sylvester Stallone. “La jugada maestra” se basa en un caso real: el del ajedrecista neoyorquino Bobby Fischer y su cruzada por vencer al campeón soviético Boris Spassky.

Una razón que hace que el imaginario del espionaje en la Guerra Fría sea seductor quizá tenga que ver con que esta se ha constituido, hoy en día, en una especie de eco de nuestra vida cotidiana. Para muchos analistas estamos ya en una “sociedad del control”, donde todos somos monitoreados por la señal del celular o por Google Maps, y donde la tecnología digital de reproducción de la imagen y el sonido ha hecho totalmente indistinguible el ámbito privado del ámbito público.

Es en este contexto que Bobby Fischer –interpretado por Tobey Maguire en clave de paranoia extrema– regresa de los ya lejanos años setenta. A la sombra de la ausencia paterna, desde las imágenes de su infancia se apunta un rasgo autista y compulsivo, ya implicado en una relación conflictiva con la madre. Bobby ve a su progenitora –una judía de procedencia eslava– hablando en ruso con exiliados prosoviéticos en situaciones de clandestinidad. A la vez, surge su obsesión precoz con el juego del ajedrez.

Las apuestas del realizador Edward Zwick (“Gloria”, “Diamante de sangre”) son claras. Se trata de hacer un contrapunto entre dos desequilibrios psicológicos que se alimentan el uno con el otro. En efecto, la paranoia de Fischer con los soviéticos y los judíos –a pesar de que él mismo es judío– alimenta su obsesión con el ajedrez. Y al revés: la compulsión por ser campeón mundial aísla cada vez más al jugador norteamericano hasta llevarlo a grados de alucinación activados por los delirios de espionaje.

En esta línea, el filme logra sus cometidos con cierta fascinación. Las partidas de Fischer con Spassky (Liev Schreiber) logran una fragmentación del espacio y el tiempo que expresan bien su desorden psíquico. También es de valorar la sobriedad general del relato, ajeno a la caricaturización risible de los comunistas o a la sensiblería que ronda este tipo de cintas biográficas –como en el caso de “Una mente brillante”, por ejemplo–.

Las fallas surgen en todo lo que rodea a un Bobby muy logrado gracias a la concentrada interpretación de Maguire. El ámbito familiar tiene apuntes fugaces, fantasmales, incongruentes. Un sacerdote católico (Peter Sarsgaard) y un representante legal (Michael Stuhlbarg) son la comparsa que hubiéramos querido conocer más, para involucrar al espectador en algo que no sea la alucinación sensorial de Fischer. El resultado es una cinta entretenida, intensa por momentos, pero que se agota en un solo personaje, y que termina redundando en el frenesí de su obsesión.

LA FICHA
"La jugada maestra"
Director: Edward Zwick
País y año: Estados Unidos, 2014
Género: drama, cinta biográfica
Actores: Tobey Maguire, Liev Schreiber

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