Ocho mágicos y extraños alimentos del mundo de Harry Potter

En los libros de la escritora J.K. Rowling, se mencionan diversas comidas curiosas y no necesariamente deliciosas

Ocho mágicos y extraños alimentos del mundo de Harry Potter

Los libros de J.K. Rowling nos han dado muchas horas de diversión y, sobre todo, han motivado el hábito de lectura en toda una generación. Parte de las aventuras que ocurren en el mundo mágico de Hogwarts tiene que ver con las curiosas y extravagantes comidas y bebidas que a lo largo de la saga sus personajes han disfrutado o aborrecido.

Esta vez nos concentramos en aquellos bocadillos poco apetecibles, que solo pueden existir gracias a la magia.

WHISKY ARDIENTE
Se llama Firewhiskey y, según la wiki de Harry Potter, es una bebida conocida por la sensación de quemazón que causa al tomarla y porque tiene la capacidad de llenarte de coraje. Se vende en el bar Hog’s Head y se menciona por primera vez en “La cámara secreta”.

U-NO-POO
Este es uno de los productos que los hermanos Weasley venden en su tienda de bromas Wizard Wheezes. Es una pastilla verde circular que se puede mezclar en comidas y bebidas, y provoca estreñimiento a quien la toma.

DE SANGRE
¿Comerías un chupetín hecho de sangre? Al parecer están destinados solo para vampiros, pero no se sabe con seguridad. Los venden en la tienda de dulces Honey Dukes y se mencionan en el libro “El prisionero de Azkabán”.

EXTREMOS
Dentro de todos los inventos de los gemelos Weasley, hay unos caramelos (Skiving Snackboxes, en inglés) con dos lados marcados: uno tiene la facultad de hacerte sentir enfermo cuando los comes y el otro, de curarte.

Estos curiosos dulces fueron singularmente exitosos, ya que los alumnos de Howarts los utilizaban para escaparse de las clases. El problema es que uno nunca sabe qué enfermedad le va a tocar: vómitos, fiebre y sangrado de la nariz, son solo algunas.

DE LA OLLA DE HAGRID
A lo largo de la saga, los potajes preparados por Rubeus Hagrid se caracterizan por su “extrañeza”. Destacan sus ‘rock cakes’, unas galletas parecidas a los scones, que hacían que se le rompieran los dientes a quienes osaban comerlas.

Una vez, el guardabosques de la escuela de magos hizo un fudge tan meloso que le pegó las mandíbulas a su perro Fang. Pero quizás el peor de todos fue un guiso de carne, dentro del que Harry encontró una garra.

CUCARACHAS
Sabemos que en algunos países, sobre todo asiáticos, los insectos forman parte de la alimentación de varias personas. Sin embargo, esto no los hace más apetecibles. En “El prisionero de Azkabán”, Ron quiso comprar estos “snacks”, que se asemejan mucho al maní, para hacer que Harry los comiera.

COMIDA PODRIDA
Una de las escenas más repulsivas de toda la saga escrita por Rowling probablemente sea la fiesta por el aniversario del día de la casi decapitación y muerte del fantasma Nearly Headless Nick (figura en “La cámara de los secretos”). En esta peculiar celebración servían comida en mal estado: pescado podrido, queso cubierto de moho y maní con hongos. Todo, en bandeja de plata, como si se tratara de un lujo.

SORPRESA, SORPRESA
Los caramelos Bertie Bott’s vienen en distintos sabores, y no todos son muy ricos que digamos. El truco es que te puede tocar cualquiera: desde caramelo y fresas hasta moco, pasto o vómito.

¿Cuál de todas estas ‘delicias’ te atreverías a probar?


Tags relacionados

rarezas

dulces

Harry Potter