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Cuentos para sanar heridas de guerra

Libro reúne siete relatos de autores chilenos y peruanos en los que queda claro que un conflicto nunca tiene ganadores.

Pacífico

Juan Carlos Cortázar (izquierda) y Alejandro Neyra (derecha), dos escritores peruanos que colaboran en este libro (centro). (Fotos: USI/El Comercio)

Juan Carlos Cortázar (izquierda) y Alejandro Neyra (derecha), dos escritores peruanos que colaboran en este libro (centro). (Fotos: USI/El Comercio)

El Comercio

La guerra del Pacífico ha sido objeto de diversas incursiones literarias en el Perú y Chile. Sin embargo, pocas veces autores de ambos países coincidieron en un mismo libro. En “Pacífico. Historias de la guerra” (Ediciones B, 2017), cinco escritores chilenos y dos peruanos tocan, con una mirada fresca y cuestionadora, algunas de las rencillas no superadas que dejó el conflicto. 

En el relato “Dos victorias”, Juan Carlos Cortázar (Lima, 1964) da vida a las estatuas que el Perú mandó hacer para conmemorar el Combate del Dos de Mayo. Una de las esculturas se encuentra en el distrito de La Victoria, y la otra, esculpida luego de que a las autoridades no les gustara la primera, fue tomada por los chilenos luego de la Guerra del Pacífico e instalada en Talca. 

“No quise contar la historia linealmente. Inventé una especie de diálogo o monólogos paralelos entre estas dos victorias hermanas que, sin embargo, se han peleado, se han odiado, se desprecian y se envidian, pero que responden paradójicamente a un mismo origen; y a las que, además, les van sucediendo muchas cosas parecidas: paradas militares, hipocresías y terremotos”, dice el autor peruano.  

Cortázar está convencido de que la literatura nos facilita comprender la situación del otro. “La ficción ayuda a curar por dentro porque nos permite ponernos en los zapatos del otro, intentar su mirada, probar sus dolores. Y eso genera convivencia, empatía”. 

—El peso de la memoria histórica— 

“El repase”, cuento del escritor Alejandro Neyra, tiene como origen el óleo del mismo nombre a cargo del español Ramón Muñiz, en el que un soldado chileno intenta ultimar a uno peruano tirado en el suelo. Esto ante la súplica de una rabona con un bebe a su lado. A dicha escena, símbolo de la violencia asociada a la guerra, el autor le sumó una historia familiar que, al pasar por varias generaciones, inevitablemente sufrió alteraciones. 

“Me interesaron las pinturas sobre la guerra porque no fueron hechas durante el conflicto, sino recién diez o veinte años después, y son las mismas que ilustran episodios de nuestra historia con los que hemos estudiado y nos hemos formado”, manifiesta el actual director de la Biblioteca Nacional del Perú. 

Este relato es, además, base de una obra teatral que Neyra y el director chileno Martín Erazo esperan poner en escena próximamente en ambos países. “Así como en mis novelas, lo que busco es cuestionar la literatura y la historia sobre la violencia con una mirada irónica. Creo que no está mal hacerlo con hechos más antiguos y que siempre son difíciles de tocar”, concluye respecto a la propuesta artística que podría estrenarse en el próximo festival Sala de Parto de La Plaza. 

Cortázar y Neyra destacan que los autores de “Pacífico. Historias de la guerra” coinciden en su visión crítica del trasfondo de la guerra, una instancia en la que finalmente todos pierden.

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