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Luces

Baila, África: del tambor al DJ

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Branko ganó en los MTV Europe Music Awards 2008 con su agrupación Buraka Som Sistema. (Foto: Jaime Fernández Díaz)

Cuando los tambores de guerra cortan la densa atmósfera de la sabana africana, Luanda empieza a arder. Rodeada por grandes cinturones de pobreza, sembrada de 'mucekes' –barrios punzocortantes muy parecidos a las favelas de Brasil–, la capital de Angola es una de las ciudades más convulsas del continente negro y, como suele ocurrir con pobladores de sangre caliente, son ellos los que mejor revierten esa violencia en sonido, compás y simetría. 

En ese clima degradado pero de rítmica ferocidad es donde fermentó el kuduro (del portugués 'cu duro', literalmente 'culo duro'), complejo destilado del afrobeat –que llegó a la cima con el célebre nigeriano Fela Kuti–, la kizomba –que se fabrica con palmadas sincopadas–, la semba –que voló desde Angola para ser domesticada en la selva boliviana de Los Yungas– y esa variante hablada del dancehall reggae llamada raggamuffin. 

El kuduro era una bomba de tiempo que seguiría contenida en los extramuros de Luanda si no la hacía estallar Buraka Som Sistema, afamado colectivo portugués premiado en el 2008 en los MTV Europe Music Awards y cuyo músico estrella, João Barbosa AKA Branko, acaba de aterrizar en Lima para oprimir el percutor y añadirle más fuego al verano.

–¿Tu música viaja entre Luanda y Lisboa?
Es electrónica con perspectiva tradicional y cultural. Mi inquietud me lleva a explorar lo que ocurre en países de habla portuguesa como Brasil, Angola, Mozambique y Portugal.

–¿Y tu relación con el Perú?
Tengo muchos amigos en Lima, he escuchado muchísimo de lo que se hace aquí, me encanta la nueva escena electrónica peruana, artistas como Dengue Dengue Dengue, Animal Chucky, Elegante & La Imperial, Orieta, Deltatron, etc. Suenan muy interesantes. Pero también disfruto de la música tradicional como Susana Baca y todo el escenario afroperuano.

–En Lima tocarás y ofrecerás talleres junto a Matías Aguayo.
Sí. Y no serán 'workshops', no tengo metodología. Con Matías tenemos una perspectiva similar en cuanto a la música de club y ambos lo aplicamos de diferentes maneras. Nos complementamos muy bien mientras cultivamos diferentes estilos de música.   

—Tu voz persiste—
Otra es la trayectoria de Matías Aguayo (43), músico trotamundos de padres chilenos expatriados. Alguna vez vivió también en Lima, pero luego optó por lo más inteligente: asentarse en Berlín. Multiinstrumentista y cantante, pero sobre todas las cosas agitador de música viva, Aguayo construye edificios con su faringe, tráquea y esófago. Cinco discos, diecisiete singles-EP, una compilación y dos remixes hacen de Aguayo probablemente el único disc-jockey a capela del mundo.

–¿Cuándo y cómo descubres la capacidad de modular tu voz? 
Desde muy chico me gustó hacer ruiditos y grabarlos. Descubrir que podía grabar cosas en una casetera fue genial y continué divirtiéndome con eso, básicamente estoy haciendo lo mismo que cuando era chico. 

–Has vivido aquí y tienes que haber escuchado lo nuestro...
Viví en el Perú desde los 9 hasta los 11 años y admiro mucho la música de acá. Que mi segundo padre –no me gusta la palabra padrastro– sea peruano me dio la oportunidad de conocer lo afroperuano, los boleros, la chicha, etc. Y para hablar de actualidad debo mencionar a una chica que produce bajo el seudónimo de Cao y también a Maribel Tafur, ambas participantes de Red Bull Music Academy.

MÁS INFORMACIÓN

Lugar: El Dragón del Sur (antigua Panamericana Sur, km 42 ).  Día y hora: Viernes 17, 9 p.m. Lugar: Las Hamacas de Punta Rocas (antigua Panamericana Sur, km 47 ). Día y hora: Viernes 18, 9 p.m.

 


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