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A propósito de "El baile del caballo": 5 temas inexplicablemente adictivos

Tras el éxito de una canción de más de 447 millones de visitas en YouTube, recordamos otros cuadros de contagio masivo de la música

A propósito de "El baile del caballo": 5 temas inexplicablemente adictivos

MARÍA PÍA BARRIENTOS @pia_barrientos
Redacción Online

Un dizque galán surcoreano aparece en la pantalla. Mira desenfadado con sus lentes amarillos. Canta. Luego, inexplicablemente, comienza a dar saltos mientras mueve sus manos de arriba a abajo. “Oppa is Gagnam Style”, grita. ¿Está poseído? No, pero probablemente la verdad es aún peor.

El rapero Park Jae-sang, más conocido como Psy), está inoculando el inexplicable súper éxito de estos locos tiempos modernos: ‘El baile del caballo (o “Gangnam Style”), contagioso virus que, galopando desbocado desde Corea del Sur, ya consiguió atravesar importante parte del globo. ¿Tanto así?

El video ha sido visto por 447 millones de personas, mucho más de lo que registran los videos de los Beatles. ¿Será esta una prueba de que la evolución ya puso reversa? ¿Por qué todos los días tenemos que ver en la televisión nacional a un grupo de personas compitiendo por ser quien mejor baila esto? Tampoco es que sea algo nuevo, aceptémoslo. Es hora de refrescar la memoria y recordar otros hits con fecha de caducidad.

1. ¿VIOLENCIA FAMILIAR O GOLPE A TUS OÍDOS?
Esta epidemia no es reciente, pero tampoco tan lejana. El año pasado fue el fútbol el que lanzó a la fama esta canción del brasileño Michel Teló. Culpen a Neymar, a quien no se le ocurrió mejor idea que ponerse a bailar el ‘Ai se eu te pego’ y contagiar a sus compañeros. Terrible síntoma: no poder controlar nuestras extremidades al escucharla. La primera vez que la oí pensé que hablaba de violencia familiar (¿Quién le pegó a quien?). Y aunque ya poco suena, sí que logró retumbar en nuestros oídos.

2. ¿SANGRE O KETCHUP?
Hasta hoy soy capaz de recordar la letra. “Aserejé, ja deje dejebe tude jebere Sebiunouba majabi an de bugui an de buididipí”, estribillo que no paraba de cantar acompañado de una coreografía que gracias al cielo ya olvidé. ¿Y qué significaba? Una versión del coro de ‘Rapper’s Delight’, de la banda Sugarhill Gang, un tema, que según el ‘Aserejé’, a Diego le gustaba rumbear.

Sea como sea, este dudoso éxito de las españolas Ketchup se convirtió en una de las canciones más bailadas en el año 2002. ¿Qué lo hacía tan adictivo? ¿Era la dosis de sensualidad o lo hiper pegajoso de su letra? Seguramente un cúmulo de ingredientes y, aunque no era diabólico como su letra pudo parecer, definitivamente nos hizo pecar.

3. AL RITMO DE LA LOCURA
Pintarrajeada estilo drag queen, no para de bambolearse al son de su ritmo. “Baila tu cuerpo alegría, Macarena, que tu cuerpo es pa’ darle alegría y cosa buena. Baila tu cuerpo alegría Macarena, eh Macarena, ah ah”. Este mega hit que reinó entre 1995 y 1996 también provino de la madre patria y fue creado por Los del Río, añejos tíos que consiguieron un éxito tardío tan fugaz como revolucionario. A su extraña manera y seguramente sin querer, era transgresor, despercudido y suelto. Hoy me burlo de aquellos tiempos, ¿cómo el mundo musical nos hizo cometer estos excesos?

4. MENÉANDOSE LEJOS DE LA LÓGICA
El mundo no era la máquina perfectamente interconectada que es hoy. Era el inicio de los 90 y aunque ya sucumbíamos ante los bombardeos musicales que nos tiraba Estados Unidos, seguíamos teniendo un gusto particular por las cosas que germinaban en esta parte del mundo. En ese contexto apareció Natusha, nacida en Francia pero nacionalizada venezolana. Su ‘Meneíto’ se convirtió en una de las epidemias más masivas que vivió América, mientras los pasos del tema que no discriminaba entre “muy chicos o muy enanos” eran repetidos por una muchedumbre de todas las edades. La ingenuidad algo provocadora de este tema sin pies ni cabeza nos conquistó y aunque hoy lo culpemos, en el momento la mayoría lo disfrutamos. Menos mal que no existía Internet, sino…

5. GRASOSA FIEBRE DE VIERNES HASTA LAS 12
Y no nos podíamos olvidar de “Mayonesa”, del grupo Chocolate. Yo la odio por acabar con el que pudo ser mi primer amor. Teníamos 14 años y estábamos en una fiesta de esas que acababan a las 12. Nos vimos, hablamos y empezó a sonar. “Mayonesa, ella me bate como haciendo mayonesa, todo lo que había tomado se me subió pronto a la cabeza”. Yo bamboleaba las caderas como poseída. Quería ser la chica del tatuaje en la espalda. Todos hacían lo mismo, pero yo con más ganas. La canción terminó y él se fue sin dar vuelta atrás. Ahora está clarísimo por qué.

Es que este grasoso hit de principios de este nuevo siglo dejó sus residuos por donde pasó, marcando las juveniles andanzas de algunos y seguro también las conquistas de otros. Es que, aunque cueste reconocerlo y aunque hoy no entendamos cómo así pasó, muchos las bailamos, las cantamos y hasta las gozamos. Tanto que terminaron convirtiéndose en el ‘soundtrack’ de nuestras vivencias. Eso sí, llenos de culpas y arrepentimientos de por medio. Tal vez por eso mismo se convertían en hits.