Las transformaciones de la reina: Shakira a través del tiempo

¿Cambió para bien? ¿Perdió su esencia? Iniciemos un recorrido por la trayectoria de la diva de Barranquilla

MARÍA PÍA BARRIENTOS
Redacción Online

Shakira hoy. Es una “loba”, una “gitana”, una “loca”. Cambió de novio, cambió de look, cambió de rumbo. Ya no va con los “pies descalzos”, ahora canta en inglés, ahora mueve más las caderas, ahora muestra la carne, ahora se vende bien. ¿Quién es Shakira hoy? Definitivamente diferente a lo que ayer fue.

Es un camaleón. Un fenómeno a nivel mundial. Una de las reinas latinas del mundo. Empecemos un viaje por su carrera, por su vida, por sus transformaciones, sus cambios, su metamorfosis. ¿Conserva su esencia? ¿Es ahora una mariposa que vuela alto o la verdad es que en el camino se quedó sin alas? Decídalo usted, como siempre, tiene el poder.

EL INICIO
1988. Tenía 11 años. Pelo negro muy (muy) esponjoso. Cejas pobladas. Quería cantarle al mundo. Se presentó en el programa “Buscando artista infantil”, del canal colombiano Telecaribe. Dentro de un vestido rosado con un enorme lazo ya se bamboleaba frenéticamente al ritmo de la música, de su música. La mariposa ya tenía ganas de volar. (Vea el video aquí).

La niña firmó un contrato para grabar 3 discos con la empresa Sony. A los 14 sacó su primer disco: “Magia”. Su pelo estaba tan esponjoso como antes, pero ya había variado su atuendo. Ya no parecía que iba a asistir a una fiestita infantil. Pero no todo salió bien. El disco fue un fracaso comercial, vendió menos de 1000 ejemplares. Algo parecido sucedió con “Peligro”, producción discográfica que salió a la venta un año después.

Pasaron dos años. Era hora de tratar de conquistar al monstruo de la Quinta Vergara. La niña estaba creciendo. Más provocativa (por lo menos para la época), Shakira, escote incluido, se presentó en el Festival de Viña del Mar. Su estilo musical a penas había variado, a diferencia de su look. Su pelo estaba más lacio, más largo, igual de negro. Pero la chica de las caderas que no mienten no ganó, quedó en el tercer lugar. Era tiempo de parar un rato. La artista decidió abrirse camino en otros mundos y participó en la novela colombiana “El Oasis”. Los entendidos concuerdan en una cosa: la actuación no era lo suyo. Sin embargo, su participación sirvió para contarle a Colombia que ya no era una niña. Que ahora se daba besos en la boca. Que había crecido.

TIEMPO DE VOLAR
Era hora de dar el gran salto, de abrir el capullo. La muchachada latinoamericana necesitaba una nueva reina a quién venerar. La tercera fue la vencida. “Pies descalzos”, su tercer disco con la Sony, fue un éxito rotundo. Latinoamérica la conoció, la veneró, se enamoró de ella. Decían que era diferente, que era única, que ella sí componía sus canciones, que tenía cerebro, que no era como Thalía o Paulina Rubio, que sus temas no solo tenían contagiosos estribillos.

Canciones como “Donde estás corazón”, “Estoy aquí” y “Antología” musicalizaron una época, le dieron ritmo a la niñez o adolescencia de muchísimas chicas como yo, quienes cantábamos en los pasillos del colegio, que ahorrábamos para comprarnos su casette, que moríamos por que ella llegara alguna vez. Lo interesante de Shakira es que no parecía un producto, se veía auténtica. No estaba extremadamente flaca, tenía cuerpo. Podíamos identificarnos. Pero todo cambia, todo se transforma.

Lugo, dos años después, vino “Donde están los ladrones”. Algo había cambiado. La artista se había transformado una vez más. Había bajado un poco de peso. Trencitas de colores colgaban de su largo pelo negro azabache. La onda rasta estaba de moda. Es posible decir que los temas eran más comerciales, pelo la fanaticada latinoamericana igual lo amó.

Volví a ahorrar para comprarme otro casette (ya había Cd´s, pero estaban más caros). Los temas eran más movidos, menos personales. Las caderas comenzaron a moverse al ritmo de la canción “Ojos así”. Shakira volvió a reinventarse. Se pintó el pelo de rojo. Ya era una estrella, pero aún no se venía el cambio más grande.

SHAKIRA, AL MUNDO
La mayor transformación se dio en el 2000. La diva de Barranquilla sacó a la venta su disco “Laundry Service” (“Servicio de lavandería”)en el 2001. Ahora era rubia. Ahora estaba preparada para que el planeta entero la conociera. La canción “Whenever, Wherever” fue su puerta de entrada al mercado mundial. Las letras eran poco profundas, ahora mostraba el vientre, ahora estaba súper delgada. “Ahora es un producto. Se vendió”, dijeron muchos. Sea como sea, el planeta entero la compró. El disco fue otro éxito rotundo.

Lo que vino después es ya historia conocida. La ahora rubilinda artista no paró de mover las caderas. Ellas no mienten, decía su canción, esa que presentó en el mundial de fútbol (Alemania 2006). Años después volvió al terreno deportivo con el repetido hasta el cansancio “Waka Waka”. Shakira ahora se metía a una jaula, era una loba, se metía en una fuente, era una loca.

“Shaki, tú estás bien bonita, aunque también me gustabas cuándo estabas más gordita, con el pelito negrito y la cara redondita, así medio rockerita”, le cantó en la cara René de Calle 13 en “Gordita”, la canción que hicieron juntos.

Sus amores también variarion. Tras una relación de 11 años con Antonio de la Rúa, Shakira cambió de blanco afectivo. Ahora se pasea (por fin) oronda de la mano del guapísimo Gerard Piqué, tras finalmente aceptar su relación hace pocos meses.

Ámela u ódiela, la reina de Latinoamérica es un éxito por donde se la mire. Se dice que tiene una fortuna de 100 millones de dólares, según el portal Eonline.com., entre sus propiedades figuran casas en la isla de Capri (Italia), en la isla caribeña de Bonds Cay y en las Bahamas; en Punta del Este (Uruguay), Barranquilla (Colombia) y República Dominicana; una mansión en Miami, también un penthouse en Nueva York y una casa en Bellaterra (Barcelona).

“Yo creo que el artista a medida que pasan los meses y los años encuentra nuevas formas de demostrarse a su público y de crecer en el arte, y eso es lo interesante y lo lindo de ser artista, poder transformarse y evolucionar. Si uno no tuviera esa oportunidad, sería muy aburrido”, dijo la estrella en una entrevista.

Hoy Shakira Mebarak se prepara para encandilar a sus fans peruanos, a los que irán para escuchar a Ziggy Marley, a los que van por Train, a los que solo quieren comer los antichuchos de la Tía Grimanesa. A los que la adoran desde hace casi 20 años, a los que recién la conocen, a los que dicen que van para entretenerse un rato.

Shakira es otra. No necesariamente mejor o peor, simplemente diferente. Ahora; la pregunta del millón: ¿Se vendió la reina? ¿Cómo la prefiere usted? Como dije antes, la decisión es suya.