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"La Traviata": la diva extraviada [FOTOS]

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La soprano María Callas, la más célebre intérprete de la ópera que contó su historia. En la imagen la vemos en París en 1970 (Foto: AFP)

1824. Rose Alphonsine Plessis nació en la miseria en la aldea de St. Germain de Clairfeville, Francia. Quedó huérfana de madre a los 8 años, y a los 13, su padre, un vendedor ambulante alcohólico, la alquiló a un anciano a cambio de dinero. Unos meses después el viejo la devolvió al padre y este terminó enviándola a la casa de unos parientes en París. 

Tenía 15 años, era bella y libre. Se dedicó a hacer lo que mejor hacía: ofrecer su belleza por dinero. En poco tiempo cambió su nombre por el de Marie Duplessis y escogió una flor como símbolo: la camelia blanca. Su lista de amantes incluyó condes, duques, escritores y músicos. Algunos de ellos la amaron verdaderamente y le ofrecieron no solo dinero y comodidades, sino educación. 

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El escritor Alejandro Dumas hijo se enamoró de ella, mantuvo un romance apasionado, pero no tuvo el dinero suficiente para mantener su lujosa vida; así es que, agobiado por las deudas, se alejó. Poco tiempo después, Marie, que ya había encontrado otros amantes pródigos, murió de tuberculosis. Tenía 23 años. Dumas la inmortalizó en “La dama de las camelias”, la novela que lo lanzó a la fama. Marie se transformó en la ficción en Marguerite Gautier, una de las heroínas románticas más famosas de la literatura. 

1852. Giuseppe Verdi asistió al estreno teatral de “La dama de las camelias” en París. Quedó fascinado con el amor poderoso y transformador de la protagonista y compuso “La Traviata”, su ópera más representada. La heroína musical es Violeta Valéry. La Marguerite de Dumas es la Violeta de Verdi, una prostituta de alto vuelo que evita el amor para jugar con la vida sin arrepentimientos, hasta que conoce a Alfredo, quien al declararle su amor le da un giro a su existencia y pone en evidencia su fragilidad. 
Verdi ya había vivido grandes tragedias cuando compuso “La Traviata”. Había perdido a su primera esposa y a sus dos hijos, víctimas los tres de enfermedades que en ese entonces no se podían ni diagnosticar ni curar, así es que conocía bien los laberintos del sufrimiento humano. Un personaje como la Violeta de Verdi necesita un alma gemela que lo interprete, alguien que pueda transitar de las profundidades a la superficie con natural maestría. Aunque ha habido grandes intérpretes para el rol de Violeta, hay una que parecía destinada para el papel: la diva María Callas. 

1955. Luchino Visconti, el extraordinario director italiano, puso en escena en el teatro de La Scala “La Traviata”. Como él mismo afirmó, lo hizo para la Callas y solo para ella. María tenía la capacidad de convertir el escenario en realidad. Nadie como ella para unir las palabras, la acción y la música. La Callas, con ese don único e irrepetible, fue la que mejor supo transmitir los sentimientos y ánimos de “La Traviata”. Su voz podía ser suave o turbadora, melancólica o alegre, brillante u oscura, magnética, sensual y apasionada. Parecía imposible que una mujer así pudiera ser tan frágil. Pero lo era. La Callas, como Violeta, fue una mujer transformada por el amor. Del romance apacible, formal y sin vaivenes con su primer marido, pasó a una pasión mal correspondida con el multimillonario griego Aristóteles Onassis. La llenó de promesas incumplidas. Por su amor renunció a ser quien era, y por él se sumió en una profunda depresión que poco a poco la alejaría de los escenarios para terminar, literalmente, con el corazón destrozado. La naturaleza a veces imita al arte de la peor manera.

 

 

UNA OBRA MAESTRA EN EL GRAN TEATRO NACIONAL

El Festival de Ópera Internacional Alejandro Granda celebrará sudécimo aniversario el 19, 21 y 23 de abril en el Gran Teatro Nacional con el estreno en Lima de “La Traviata”, obra maestra del compositor italiano Giuseppe Verdi. 

El tenor Ernesto Palacio, director artístico y fundador del festival y actual director artístico de la Ópera de Pessaro en Italia, contó a El Comercio que en los roles protagónicos estarán la soprano italiana Francesca Dotto, el barítono coreano Julian Kim y el tenor peruano Iván Ayón, joven revelación de la lírica que está triunfando en Italia. “La Traviata” se estrenará bajo la dirección musical del maestro italiano Sebastiano Rolli y el regista Massimo Gasparon. 

Fiorella Simeone, recientemente nombrada presidenta del festival, se ha fijado una serie de metas en esta nueva etapa. Experiencia no le falta, pues durante varios años se dedicó a buscar apoyo y recursos para lanzar el Gran Teatro Nacional. Esta vez tiene entre sus objetivos lograr que la ópera convoque no solo al público habitual, sino también al público joven que aún no se ha familiarizado con el género. “La Traviata” es una obra maestra que merece ser valorada por todos.

 


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