Elecciones en EE.UU.: el voto hispano divide a los republicanos

El discurso antiinmigrante de Romney, favorito para enfrentar a Barack Obama, podría ser aprovechado por sus rivales

Lunes 06 de febrero de 2012 - 08:57 am
Newt Gingrich, Mitt Romney
(Reuters)

MIGUEL VIVANCO
Corresponsal

WASHINGTON. Pensar que el multimillonario Mitt Romney ya se encuentra cerca de ganar la nominación presidencial del Partido Republicano es un acto prematuro. Los triunfos obtenidos le han permitido acumular más de un centenar de delegados, pero en total necesita 1.144 si quiere convertirse en el rival del presidente Barack Obama.

Su competidor más cercano, el ex presidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, espera confiado en superar a Romney durante las votaciones del denominado Super Martes, el próximo 6 de marzo, día potencialmente decisivo para todos los candidatos pues miles de republicanos votarán en Idaho, Massachusetts, Dakota del Norte, Ohio, Oklahoma, Tennessee, Virginia, Islas Vírgenes, Vermont, Wyoming, Alaska y Georgia.

Algo similar piensan Rick Santorum y Ron Paul, cuyas campañas todavía no logran cosechar el respaldo esperado. Algunos analistas creen que el primero podría abandonar la contienda por la enfermedad terminal de su pequeña hija, mientras que la continuidad del segundo dependerá de las donaciones monetarias a su candidatura.

EL VOTO QUE FALTA
El voto de las minorías durante las elecciones primarias no es relevante pero sí muy significativo. Con respecto al voto hispano, clave para llegar a la Casa Blanca, las opiniones son coincidentes: Cualquier candidato necesita asegurar el respaldo de la minoría más grande, joven y dinámica del país.

George González, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Miami, dijo recientemente que “alguien a quien le fue bien y ganó las internas en Florida puede ser competitivo en una elección nacional”, refiriéndose a Romney.

Pero Erika Andiola, coordinadora del movimiento DRM Capitol Group, organización que busca informar a los jóvenes hispanos indocumentados sobre leyes, decisiones ejecutivas y casos judiciales que los afectan, señaló que el ex gobernador de Massachusetts pierde mucho al no apoyar el Dream Act, un proyecto de ley que permitiría recibir residencia permanente a cerca de un millón de estudiantes indocumentados.

“No creemos que vaya a cambiar su punto de vista con respecto a oportunidades universitarias para jóvenes indocumentados. Por eso, queremos invitar a que los votantes latinos presten atención a lo que realmente dice”, apuntó.

El precandidato ya aseguró que no piensa favorecer a los ilegales, salvo en el caso de quienes se alisten en las Fuerzas Armadas. “No voy a dar ventajas a quienes han llegado ilegalmente, ya sea conscientemente o traídos por sus padres, frente a quienes esperan en sus países (a obtener una visa)”, recalcó Romney.

Pero Gingrich, haciendo gala de su manejo político, manifestó su aprobación parcial al Dream Act. “Hay partes, especialmente las relacionadas con los jóvenes que están sirviendo en el ejército, que son buenas. Hay otras que no podría apoyar. Pero me gustaría negociar un método para lograr un proyecto que se pueda aprobar y sancionar”, puntualizó.

Dream act: Es un proyecto legislativo que se debate en el congreso estadounidense que le permite a los estudiantes inmigrantes ilegales obtener una visa de residencia temporal y, una vez graduados, optar por la residencial legal permanente.