El Pentágono confirmó que varios restos no identificados, fueron entregados a una firma privada que los mezcló con residuos medicinales

Washington (Reuters / DPA). Los restos parciales de algunas de las víctimas de los ataques del 11 de septiembre del 2001 terminaron en un basurero, de acuerdo a un reporte del Pentágono publicado el martes que reveló otros errores en la principal morgue del Ejército de Estados Unidos.
El informe indicó que varias partes de restos hallados en el lugar del ataque contra el Pentágono y en el sitio donde se estrelló un avión secuestrado en Pensilvania presuntamente fueron a parar a un basurero después de ser entregados a una firma privada.
Los restos eran tan pequeños o estaban tan carbonizados, que “no podían ser analizados o identificados”, añadió el Pentágono, que no dijo con exactitud dónde terminaron los restos.
En un informe a periodistas sobre las conclusiones de una revisión de las prácticas de la morgue de la Base de la Fuerza Aérea Dover, el general retirado John Abizaid señaló que no está claro cómo los restos parciales de las víctimas de los ataques fueron desechados de esa manera. “No sé si hay un modo de averiguarlo”, reconoció Abizaid.
Un informe del diario “The Washington Post” indica que a cargo de la eliminación de los restos humanos estaba la Fuerza Aérea, que tiene una morgue en Dover, Delaware. En este lugar fueron incinerados los restos de las víctimas y entregados a una empresa privada que los mezclaba con residuos medicinales y los llevaba a un basural.
Los detalles fueron revelados al transmitir un reporte que se centró en buscar alternativas para mejorar la supervisión y el control de la morgue de Dover luego de la divulgación el año pasado de estas malas prácticas.
Pero el nuevo documento ofrece más información sobre otras irregularidades, incluyendo un arreglo de 25.000 dólares otorgado en enero del 2008 a la esposa de un marine cuyas pertenencias fueron destruidas.
En el 2006, la morgue eliminó por error los restos de las víctimas de un accidente de un avión de entrenamiento naval como desechos médicos, en vez de brindarles un entierro en grupo.
La misma morgue eliminó también los restos incinerados de unos 270 soldados estadounidenses que murieron en operaciones en el extranjero. Este caso tuvo difusión en diciembre del año pasado.
El Ejército cambió esta práctica en 2008 y desde entonces arroja las cenizas de soldados al mar.