Estados Unidos y Rusia firmaron histórico tratado para reducir sus arsenales nucleares

Las ojivas nucleares estratégicas pasarán de 2.200 a 1.550 por cada país, un descenso del 74% respecto al límite del tratado STAR firmado en 1991

Viernes 09 de abril de 2010 - 12:54 am
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Firmantes. Barack Obama comparte sonrisas con su par ruso Dimitri Medvedev en la firma del Nuevo Acuerdo de Reducción de Armas Nucleares (START). (Foto: AP)

Praga (DPA).- Los anfitriones de la ceremonia en la que se firmó ayer, jueves, el principal acuerdo de desarme de las dos últimas décadas habían pensado en todo. En todo, menos en que Barack Obama es zurdo.

Así las cosas, el codo izquierdo del presidente de Estados Unidos chocó con el brazo derecho de su homólogo ruso, Dimitri Medvedev, cuando ambos firmaron en Praga el nuevo tratado de desarme START, sentados uno al lado del otro. El líder ruso se lo tomó con humor.

La sonrisa del jefe del Kremlin cuadraba bien en la imagen con valor simbólico del día: en Praga, la “ciudad dorada”, los jefes de Estado de las dos mayores potencias nucleares querían demostrar con cada gesto la armonía que reinaba en su cumbre.

Según los términos del acuerdo, Moscú y Washington se comprometen a reducir el número de sus ojivas estratégicas a 1.550 cada uno, un descenso del 74% respecto al límite del tratado STAR firmado en 1991 (2.200 ojivas), que expiró a fines del 2009.

UNA PROMESA DE CAMPAÑA
El Gobierno Estadounidense dio especial importancia a la idea de que la ceremonia tuviera lugar en Praga, donde Obama había anunciado sus grandes planes de desarme cuando era candidato a la presidencia de su país.

“El tratado START es un importante paso adelante, pero es solo un paso de un viaje muy largo”, dijo ahora Obama, casi un año después.

La próxima estación de ese viaje será Washington, adonde Obama ha invitado a 47 jefes de Estado y de gobierno a hablar, la próxima semana, sobre posibles vías para impedir que grupos terroristas se hagan con armas atómicas en una cumbre nuclear.

El presidente de EE.UU. repitió ayer varias veces que Rusia es un socio importante para su país. Medvedev y él se han puesto de acuerdo sobre muchos detalles en conversaciones telefónicas durante los últimos meses, dijo Obama.

En Praga pudo verse una vez más que ambos líderes políticos, más o menos de la misma edad y con el mismo aspecto juvenil, se entienden de maravilla. Una amplia sonrisa, una palmadita de ánimo, varios cuchicheos amigables que fueron más allá del protocolo, además de Obama deshaciéndose en halagos para su “amigo y socio”.

“Sin su compromiso personal y su fuerte liderazgo no estaríamos hoy aquí”, señaló el estadounidense respecto al presidente ruso, que en Moscú sigue siendo considerado el delfín de Putín.

Obama sabe que necesita el apoyo del Kremlin en la lucha contra la proliferación de las armas nucleares, pero sobre todo en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde Washington quiere conseguir que se aprueben sanciones contra Irán.

“El éxito es de ambos países y con ellos e todo el mundo”, dijo Medvedev, disfrutando su papel de gran estadista y de líder de una potencia mundial.

El presidente ruso no ser cansaba de subrayar que el tratado no da prerrogativas a ninguna de las dos partes. El intercambio de informaciones y la destrucción de armas atómicas no fue siempre transparente en el pasado, apuntó, y “hemos aprendido de ello”.