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27 de mayo del 2012 | 18 °C
La novedad generada por el peculiar velorio movilizó a decenas de personas, adultos y niños, que acudían incrédulos a la funeraria. Algunos de ellos no lo conocían, pero tenían que confirmarlo, tomarle fotos con sus celulares y hasta vídeos
Puerto Rico (Agencias). Además del arma, un delincuente puertorriqueño tenia otro objeto favorito: su motocicleta. Una bella Honda, pintada con los colores de la multinacional española Repsol, en la cual se desplazaba continuamente en su trabajo de mensajero.
Y sus familiares sabían que David Morales Colón, de 22 años, quería tanto a la Honda, que cuando fue asesinado hace dos semanas por sicarios, en Santurce, uno de los barrios de San Juan, se aparecieron en la funeraria con la motocicleta y exigieron que fuera velado sentado en ella, como si todavía estuviera cabalgando por las calles.
Los empleados de la funeraria Marín se prestaron a cumplir con lo que, parece ser la última voluntad del muerto, el cual, según la policía, estaba fichado por violación de la Ley de Armas y lo más probable es que lo mataron en un ajuste de cuentas.
CIENTOS DE PERSONAS FUERON A TOMARLE FOTOS
El cadáver de Morales Colón fue expuesto al público, que lo visitó en masa durante dos días, sin embargo no fue enterrado con la moto, que estaba valorada en 14.000 dólares.
La novedad generada por el peculiar velorio movilizó a decenas de personas, adultos y niños, que acudían incrédulos a la funeraria. Algunos de ellos no lo conocían, pero tenían que confirmarlo, tomarle fotos con sus celulares y hasta vídeos.
No es la primera vez que la funeraria Marín complace el gusto peculiar de los occisos. En el año 2008, tuvieron el caso del “muerto parao”, o sea Ángel Luis “Pedrito” Pantojas Medina, otro joven con antecedentes penales, a quien ultimaron con 11 disparos y cuya obsesión en la vida era que lo velaran “parao”.
Y así fue, primero lo embalsamaron y después lo amarraron a la pared, por la cintura, el torso y la cabeza, vestido como un “rapero”, su indumentaria favorita.