Al menos otros tres funcionarios también cobraron el dinero por la adquisición de medicamentos para tratar la gripe AH1N1

Brasilia (DPA). El asesor de la ex ministra del Gabinete Civil Erenice Guerra, Vinícius de Oliveira Castro, recibió 200.000 reales (unos 116.280 dólares) en un paquete depositado en el cajón de su escritorio del ministerio, según informó hoy la revista Veja.
La publicación, que menciona a un amigo de Vinícius y al tío del asesor y ex director de los Correos, Marco Antonio Oliveira, afirma que al menos otras tres personas del ministerio recibieron la suma como “cuotas” del proceso de compra del Tamiflu, la medicina usada en el trato de los casos de gripe A.
El ministerio de la Sanidad, responsable por la compra de la medicina, aseguró que no hubo ninguna participación del Gabinete Civil en el proceso de adquisición, que costó 34.700 reales (unos 20.174 mil dólares), de un total de 400 millones (unos 232.560 mil dólares) invertidos en el combate a la pandemia.
En entrevista, Oliveira dijo que su sobrino y los demás no “hicieron nada” para recibir la cantidad, que se les habría pagado para comprar su silencio.
TRÁFICO DE INFLUENCIAS
La revista también afirma que el marido de Erenice Guerra, que en aquel momento era secretaria ejecutiva del ministerio y asumió el Gabinete Civil tras la salida de Dilma Rousseff para disputar las elecciones, también participó en el tráfico de influencia que llevó a la dimisión de la ministra el pasado jueves.
José Roberto Camargo sería el responsable de la negociación de contratos de la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) evaluados en 100 millones de reales (unos 58.140 mil dólares), que resultaron en la concesión de telefonía móvil para la empresa Unicel.
El hijo de Erenice Guerra, Israel Guerra, es sospecho de ser socio de una empresa creada exclusivamente para vender el acceso fácil a los altos escalones del gobierno Lula y de nombrar amigos suyos para el ministerio del Gabinete Civil durante la gestión de Dilma Rousseff.
La actual candidata del gobierno a la sucesión de Lula afirmó hoy, en entrevista dada en Campinas (Sao Paulo), que desconoce el texto del reportaje de Veja, pero que no juzga a nadie de antemano y que en sus 25 años de vida pública no se produjeron prácticas ilegales en su entorno.