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27 de mayo del 2012 | 19 °C
El presidente ecuatoriano se dirigió a los ciudadanos presentes en las afueras de la Casa de Gobierno. El mandatario acusó al ex jefe de Estado Lucio Gutiérrez de la rebelión policial
Quito (DPA / Reuters).- . El presidente de Ecuador, Rafael Correa, pidió un “sentido y profundo” minuto de silencio por los ecuatorianos caidos en esta jornada de insubordinación de tropas policiales y de algunos sectores militares, que “fueron manipulados por partidos que quieren conspirar, conspirar, conspirar”.
El mandatario, que fue evacuado esta noche del Hospital de la Policía, tras una fuerte balacera entre policías y militares, dijo: “Es uno de los días más tristes de mi vida y de mi gobierno a causa de un grupo de desquiciados por la infamia de los conspiradores de siempre”.
“Ahí estaba la gente de Lucio Gutiérrez, infiltrados. Azuzando a la violencia… cuanta irresponsabilidad”, señaló en el Palacio de Gobierno tras haber sido liberado por el ejército tras un intenso tiroteo que fue televisado.
Correa agradeció a los ecuatorianos por su apoyo y a los presidentes de América Latina y del mundo, al denunciar la actuación de “supuestos policías nacionales que avergüenzan a la institución”.
El mandatario habló desde el balcón del Palacio de Carondelet en donde se presentó con saco y corbata y en los primeros minutos de su saludo al pueblo, fue sostenido por sus colaboradores, ya que está convaleciente de una operación de la rodilla, realizada hace una semana.
Correa tardó apenas siete minutos en trasladarse del Hospital hasta el Palacio de Gobierno donde lo recibieron sus seguidores con música, consignas, banderas de Ecuador y del partido oficialista.
En otro lado de la ciudad, en las afueras del Hospital de la Policía continuó el fuego cruzado, en medio de llamados de ambulancias que acudieron al sitio para que no haya disparos mientras levantaban a los heridos.
CORREA EN MENSAJE DE TV
Visiblemente cansado, Rafael Correa brindó un mensaje en cadena nacional portando la banda presidencial, en que anunció una profunda depuración en la Policía Nacional, cuyas tropas se levantaron hoy en exigencia de que se mantengan sus beneficios salariales.
Tras reiterar que este es el día más triste de su gobierno, Correa dio por terminado el incidente y señaló que si bien, “como a todos”, le asusta la muerte, está dispuesto a morir por sus ideales.
“A nuestra Revolución Ciudadana nada ni nadie la va a detener, acá no ocurrirá lo que pasó en Honduras”, manifestó, en alusión al golpe militar que allí derrocó en junio de 2009 al presidente Manuel Zelaya.
Correa afirmó que las tropas policiales y militares fueron manipuladas en un intento de golpe de Estado y una conspiración “muy bien planeada” desde hace tiempo.
Destacó el orgullo que mantuvo a pesar de haber sido vejado por los insubordinados y manifestó que salió del secuestro en que fue mantenido durante todo el día en el Hospital de la Policía, “con la frente en alto”.
APOYO DE LA UNASUR
Al finalizar su mensaje, el mandatario recibió una llamada telefónica de su vicepresidente Lenín Moreno, quien le ratificó su apoyo y se despidió con un “hasta la victoria, siempre”.
Lamentó la muerte de un oficial del Grupo de Operaciones Especiales y, con un hondo suspiro, calificó al deceso de ser un “derramamiento inútil de sangre de un hermano ecuatoriano”.
Ecuador vivió hoy una insubordinación de tropas policiales y de algunos sectores militares que terminó en un largo episodio de fuego cruzado en que las Fuerzas Armadas logró sacar al mandatario del Hspital Policial en que estuvo retenido por alrededor de nueve horas, hasta contar con las garantías para abandonarlo.
Correa y su gobierno recibieron el apoyo y solidaridad de varios presidentes del mundo así como de entidades como la Organización de Estados Americanos (OEA) y de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).