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27 de mayo del 2012 | 19 °C
En la radiografía sacada por los médicos se puede ver cómo el menor, de 12 años de edad, tiene alojada las tijeras en la garganta. Afortunadamente no sufrió daños importantes

Curtis Francis, un niño de 12 años de edad, que tiene dificultades de aprendizaje, se salvó de morir tras tragarse unas tijeras en Inglaterra. Por suerte, el objeto no pudo bloquear las vías respiratorias.
Su madre, al percatarse del hecho, lo llevó inmediatamente al hospital Bristol Royal Infirmary, donde los médicos le extirparon las tijeras bajo una anestesia general.
“Yo solo pensaba que se había tragado una tapa de bolígrafo, pero ya sabía que algo andaba mal cuando empezó a toser sangre”, manifestó la madre del niño.
Karon, como se llama la madre de Curtis, agregó también que “fue el peor día de su vida y que está teniendo más cuidado con él debido a los problemas de que sufre”.