El gobierno pakistaní colaboró en materia de inteligencia con el país norteamericano para la captura del líder de Al Qaeda

(EFE/DPA). Estados Unidos ordenó hoy el cierre “hasta nueva orden” de su embajada y consulados en Pakistán, según anunció el portavoz de la legación diplomática en Islamabad, un día después de la muerte de Osama Bin Laden a manos de sus marines.
Bin Laden fue abatido por las fuerzas especiales estadounidenses en un complejo que le servía de escondite en la ciudad de Abbottabad, situada a menos de un centenar de kilómetros al norte de Islamabad.
Tras la operación contra el líder de Al Qaeda, la seguridad ha sido redoblada en todo el país, en vista de la amenaza de los talibanes paquistaníes -TTP en sus siglas en urdu- de vengar la muerte de Bin Laden.
Las autoridades paquistaníes insistieron en sus escasas declaraciones públicas de ayer en que el ataque a la vivienda de Bin Laden fue realizado por fuerzas estadounidenses, un gesto que algunos analistas interpretan como una manera de desviar la ira de los grupos insurgentes hacia EEUU.
Las oficinas diplomáticas norteamericanas estarán cerradas para los “asuntos rutinarios”, especialmente la tramitación de visados, aunque embajada y consulados se mantienen abiertos para otros trámites y para emergencias de ciudadanos estadounidenses.
Además de su embajada en Islamabad, Estados Unidos tiene consulados en las ciudades de Peshawar (noroeste), Lahore (este) y Karachi (sur).
PAKISTÁN DICE QUE COLABORÓ EN INTELIGENCIA, PERO NO EN LA MISMA OPERACIÓN
Por otro lado, Pakistán asegura que colaboró en materia de inteligencia con EE.UU. para atrapar a Bin Laden. No obstante, el mandatario, Asif Ali Zardari, negó que su país haya participado en la operación en la que murió el líder terrorista.
La misión comando “no fue ninguna operación conjunta” de fuerzas de seguridad estadounidenses y paquistaníes, afirma Zardari en un artículo para el “Washington Post”. Sin embargo, sí indica que “una década de colaboración constante y la asociación entre Estados Unidos y Pakistán” derivó finalmente en la muerte del líder terrorista.
El mandatario saludó que la muerte de Bin Laden acabe con “uno de los mayores males del nuevo milenio”. También las víctimas de los ataques impulsados por él obtuvieron ahora justicia.