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27 de mayo del 2012 | 19 °C
La madre y la tía de Keneth Lira e Iván Carpio aseguran que la muerte de Osama Bin Laden es un alivio pero que nada podrá borrar sus recuerdos
Marina Arévalo, madre de Keneth Lira Arévalo, no puede contener las lágrimas al recordar el fatídico día en que dos aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas, del World Trade Center, y acabaron con la vida de su hijo el 11 de setiembre del 2001.
“Cuando recibí la noticia, dije “Dios Gracias”, este señor no va a seguir haciendo más daño a tantos inocentes”, comentó Marina en referencia a los primeros informes de la muerte del líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden.
Al igual que ella, Rita Bautista, tía de Iván Carpio Bautista, recuerda con mucho pesar las últimas comunicaciones telefónicas que tuvo con él, quien se encontraba al interior del rascacielos que cayó en segundo lugar.
En la última llamada que recibió su familia, Iván le pidió a su hermana que cobre su seguro de vida y se lo envíe a su madre en Perú. Sabía que no tenía esperanzas de sobrevivir.
Otra madre que presenció con angustia el 11-S fue la artista peruana, Grimanesa Amoros. Ese día, ella acompañaba a su hija a un colegio a dos cuadras de la torre sur. Desde una ventana, pudo ver en vivo cómo el primer avión se estrellaba contra una de las Torres Gemelas.
Recién luego del segundo avión, Grimanesa y su familia decidieron abandonar el colegio y refugiarse en su casa, a solo cuatro cuadras del colegio. Al día siguiente, tuvieron que mudarse debido a la falta de servicios básicos en los alrededores.