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Berlín: una mirada alternativa a la capital alemana

Desde la caída del muro se convirtió en la ciudad más libre y creativa de Europa, donde se disfruta de monumentos antiguos y las nuevas tendencias del arte

Berlín: una mirada alternativa a la capital alemana

IGOR GALO

Berlín es una metrópoli mutante, cambiante, “pobre pero sexy”, según su propio alcance. Hasta la reunificación alemana, su parte occidental era destino de artistas y mentes creativas que, curiosamente, huían de la capitalista república federal para residir en la ciudad aislada donde no era obligatorio el servicio militar y donde se ofrecían generosos subsidios.

Eso convirtió a Berlín, al menos en su mitad occidental, en un hervidero de artistas e intelectuales. Creadores de ideas que, en plena guerra fría y sobre la herencia cultural berlinesa de la primera mitad del siglo XX, incubaron el germen del actual Berlín: actualmente la ciudad con mayor pulso creativo y artístico de Europa. En cierta forma, como ocurre con Nueva York, es una capital que no representa tanto a su propio país como un estilo y un carácter.

LOS PATIOS DE LA CIUDAD
Quien llega por primera vez no puede dejar de visitar los monumentos clásicos que la ciudad ofrece y que son muchos. Pero quien repite por segunda vez, tiene el privilegio de quedarse una semana o desea conocer el Berlín de las personas no puede dejar de recorrer sus barrios más vanguardistas.

Una de estas zonas de moda, muy cerca de Alexanderplatz y de la estación de Hackescher Markt son los patios de Hachesche Hofe. Este bloque de edificios se inauguró en 1906 y tiene una estructura típicamente berlinesa. Destaca el patio Endellscher, diseñado por el arquitecto modernista August Endell que alberga el cabaré Chamäleon, así como bares y restaurantes. Para los interesados en profundizar en la cultura berlinesa, en estos interiores se localiza también la flag-ship de BFN, Berlin Fashion Network, una tienda con las propuestas de los diseñadores de moda del momento en Berlín y que difunde los nuevos talentos de la ciudad. Lumas, la tienda de arte fotográfico para el gran público, es también uno de los ‘must’ del recinto.

Unos metros antes, se puede visitar entrando por el número 39 de la misma calle, el callejón Haus Schwarzenberg, uno de los pocos patios que aún reflejan el estilo del Berlín comunista. El nombre de Schwarzenberg fue tomado de una pequeña zona de Alemania que al término de la Segunda Guerra no fue ocupada ni por rusos ni por estadounidenses debido a una confusión de sus altos mandos, por lo que fue gestionada por sobrevivientes de campos de concentración. De la misma manera, este rincón del Hackescher Markt pretende ser un “espacio libre” y un “modelo de autoorganización”, como dicen sus promotores.

El recinto es hoy un espacio de grafitis con una tienda de comics y en un segundo piso al fondo del patio una galería Neurotitan (www.neurotitan.de). Visite el curioso Monster Kabinet (www.monsterkabinett.de), una galería que mezcla arte y tecnología en un sótano, así como un bar típicamente alternativo y berlinés.

En esta zona del Berlin Mitte, por la calle Sophiestrasse, se ubican los comercios más conocidos incluyendo firmas alemanas como Boss. Pero también otros con propuestas originales, como la de Made in Berlin, en la calle Neue Schönhauser 19, especializada en ropa de segunda mano de diseñadores locales a buenos precios.

Pero para descubrir el avant-garde del diseño berlinés hay que moverse a la cercana y tranquila calle MulackStrasse, donde se exponen los valores en alza de la creatividad capitalina.

En el Berlin Mitte, cerca de estas calles, también se concentra una parte importante de las 440 galerías de la ciudad en la que exponen sus obras 6.000 de los 20.000 artistas que viven en Berlín, según un informe del 2008. Las otras zonas artísticas de la ciudad son las que rodean la estación de Hamburger y el barrio multicultural de Kreuzberg.

LA CALLE DE MODA
Según el público y los turistas fueron ocupando esta zona, el ambiente más ‘cool’ de Berlín se fue trasladando hacia el este: a la avenida Kastaninen Alle, en la zona de Prenzlauer Berg, actualmente la pasarela berlinesa donde ver y donde dejarse ver.

Desde la zona de los patios de Hachesche y siguiendo la calle Rosenthaler, se llega caminando durante quince minutos a esta avenida. Cientos de comercios alternativos, restaurantes diferentes y hasta un jardín de cervezas (en verano) atraen, sobre todos los domingos, a miles de turistas y locales.

En esta zona se abrió el primer bar gay del este de Berlín, aun funciona pero escondido en uno de estos sórdidos pero atractivos patios interiores que alberga la ciudad. Aquí aún resiste una casa de ocupas que, literalmente, señalan en un cartel que los emigrantes son bienvenidos pero no los turistas. Y menos aquellos que sacan fotos, ya que los berlineses aman la libertad, lo que para ellos suele comenzar por su intimidad.

En el número 49 de la Kastanienalle se encuentra el Bar 103, uno de los más populares y, a su lado, Der Imbiss, un restaurante conocido por sus platos baratos pero exquisitos. En el número 84 está el Mor-genrot, un restaurante vegetariano gestionado comunitariamente por sus empleados. Son algunas de las muchas propuestas para un ‘brunch’ dominical.

Al final de la calle, bajo la estación de metro elevada de Eberswalder, el paseante se topa con uno de los puestos más famosos de salchichas curry (currywurts), en el que siempre hay cola de gente para comprar.

Este puede ser el final de este novedoso paseo para descubrir las calles de moda en Berlin Mitte y Prenzlauer Berg, o al menos algunas de ellas porque, en Berlín, todo siempre está en cambio. En pocas paradas de metro, llegamos al Berlín más conocido y turístico.

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