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PERFIL: Humberto de la Calle, el hombre encargado de llevar paz a Colombia

El negociador con las FARC es conocido como un hombre de consensos que ya participó anteriormente en intentos de pacificar el país

PERFIL: Humberto de la Calle, el hombre encargado de llevar paz a Colombia

Humberto de la Calle, es el hombre que tiene como misión liderar el proceso de paz de Colombia, pero no es la primera vez: ya durante la administración de César Gaviria, en su calidad de ministro del Interior, vio cómo fracasaron sus intentos de lograr un acuerdo con los grupos guerrilleros de la época.

Entonces la administración Gaviria y la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, de la que formaron parte las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Ejército Popular de Liberación (EPL, ya desmovilizado), no consiguieron ningún acuerdo, por lo que esta es la segunda oportunidad de De la Calle para quedar inmortalizado como el pacificador de la historia colombiana.

Por lo pronto no le faltan adeptos: el presidente Santos destacó la experiencia del abogado de 66 años y aseguró que “el país puede estar tranquilo” al tenerlo como jefe del equipo negociador.

El ministro del interior de la administración Santos, Fernando Carillo, ha dicho antes del anuncio que el elegido era “un hombre integral que conoce el país como ninguno” y que es “una persona que ha jugado un papel muy importante en Colombia. Quien condujo con mano maestra la Constituyente”.

EL HOMBRE DE LA PAZ
De la Calle, de 66 años, empezó a afincar su perfil de hombre de Estado a partir de su elección como Ministro de Gobierno en 1990. El diario El Tiempo afirma que “de ahí en adelante comenzó a cuajarse en el manejo político porque le correspondió formular, impulsar y defender en un escenario pluripartidista”.

Hijo de un político y una profesora de bachillerato (educación Secundaria), el hombre nacido en Caldas fue director del Organismo Electoral colombiano y magistrado de la Corte Suprema antes de asumir el cargo que lo llevó a representar al Gobierno en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, que acabaría redactando una nueva Carta Magna para Colombia.

Ya en 1993, este abogado luchó la candidatura presidencial –y perdió– contra Ernesto Samper, aunque fue designado como vicepresidente en la fórmula que acabó ganando las elecciones.

Sin embargo, el gobierno de Samper tuvo que afrontar una acusación que sindicaba a varios funcionarios como receptores de dinero del narcotráfico. Esto acabó también por minar la relación entre el mandatario y su vicepresidente, quien incluso le pidió a Samper que deje el cargo antes de renunciar él mismo al suyo.

Tras un período como embajador en España, apoyó la candidatura de Andrés Pastrana y en el 2001 volió a ser ministro del Interior. Hace poco opinaba en un medio colombiano sobre el proceso de paz que confirmaba Juan Manuel Santos y pedía “una agenda escueta, una metodología discreta, una negociación rápida, podrían satisfacer las inquietudes de muchos”. Esa es su misión.