PERFIL: Nicolás Maduro, de chofer de bus a vicepresidente de Venezuela

Tiene 49 años y representa el sueño socialista de que un trabajador llegue al poder. Es amigo y confidente del presidente Hugo Chávez

PERFIL: Nicolás Maduro, de chofer de bus a vicepresidente de Venezuela

Nicolás Maduro se convirtió ayer en el segundo hombre más poderoso del Gobierno venezolano luego de que el presidente Hugo Chávez lo nombrara su mano derecha al frente de la revolución bolivariana, en primera fila de la sucesión si la enfermedad del mandatario reapareciera y lo alejara del poder.

A sus 49 años, el canciller un hombre alto y de amplia sonrisa representa el sueño socialista de que un trabajador llegue al poder. Apenas con el título de bachillerato, comenzó a manejar los buses del sistema del metro de Caracas, luego fue sindicalista, militante y por último político de primera línea en la nación caribeña. En su historial destaca el haber estado preso por la rebelión militar de Chávez, a quien apoyó desde donde estuvo.

“Mira donde va Nicolás, de autobusero (a vicepresidente). Nicolás era conductor de autobús en el Metro y cómo se burla de él la burguesía por eso”, dijo Chávez, en su primera modificación del gabinete tras ganar la reelección el domingo con la promesa de llevar el socialismo a un punto de no retorno.

PERSONALIDAD DIRECTA, SIMPÁTICA Y HUMILDE
La carrera que inició en las calles lo llevó a ser parte de la Asamblea Nacional Constituyente que redactó una nueva carta magna, luego fue diputado y jefe de legislativo hasta 2005. Al año siguiente fue llamado al Ministerio de Relaciones Exteriores, donde se convirtió en el puente de Chávez para estrechar lazos con países que Estados Unidos mira con recelo.

“Es un hombre muy accesible, natural, directo. Ha sabido ganarse la confianza de sus homólogos en Latinoamérica y el mundo por su carácter franco y jovial. Combinó su sencillez con un trato adecuado hacia sus homólogos”, explica a elcomercio.pe Luis Raygada, embajador de Perú en Caracas. “Es fraterno, simpático. Es un genuino hombre de su pueblo”, comentó a Reuters Ramón Torres Galarza, embajador de Ecuador en Caracas sobre el ahora vicepresidente.

DESEMPEÑO INTERNACIONAL DESTACADO
Como jefe de la diplomacia de Caracas, Maduro fue clave en la firma de acuerdos bilaterales con China, Rusia, Bielorrusia e Irán, al tiempo que lanzaba duros dardos contra Washington, el “imperio” enemigo de Chávez y principal comprador del petróleo venezolano.

“Obama ignora la realidad de nuestro país (…) actúa con un gran cinismo, una gran perversión. Ha heredado, lamentablemente, después de haber pasado tres años en el Gobierno, el cinismo y la perversión (de su antecesor, George W. Bush)”, dijo Maduro durante la Cumbre de las Américas en Cartagena este año.

Quienes lo conocen, aseguran que es socialista “desde siempre”, mientras que en los círculos diplomáticos se le atribuye ser el practicante de una “nueva forma de hacer diplomacia”. “Su capacidad para tejer consensos y vencer divisiones ha sido vital en los procesos de integración de América Latina”, sostuvo el diplomático ecuatoriano.

ALGUNAS CRÍTICAS
“Se le conoce como un tipo muy amable y que sin duda ha tenido éxito en las relaciones del gobierno hacia el exterior. Pero a nosotros (los periodistas) que le solicitamos entrevistas no nos las otorga. El acceso a él en este sentido no es muy fácil, en 6 años de gobierno no tuvimos oportunidad de hablar con él”, cuenta a elcomercio.pe el periodista político Armando Avellaneda, del diario “El Nacional”, quien destaca a Maduro como un baluarte del gobierno para manejar situaciones difíciles como rupturas de relaciones con Colombia o la relación con Estados Unidos, siendo Venezuela un país “antiimperialista”.

De otro lado, sus adversarios critican la poca preparación formal del ex sindicalista y lo ponen como ejemplo del estilo de gobierno de Chávez, al que acusan de primar la fidelidad personal a los intereses del país. Lo acusan también de formar parte de la llamada “boliburguesía”, nacida a la sombra de los recursos de la revolución.

AMIGO Y CONFIDENTE DE CHÁVEZ
La relación entre Maduro y Chávez es de mucha confianza y se remonta a la época cuando él y su compañera sentimental Cilia Flores fueron activistas por la libertad del militar retirado cuando estaba preso por la intentona golpista de 1992. La buena sintonía entre ambos es pública y notoria. Chávez no ha perdido oportunidad para hacerle bromas y lo ha retado a hacer dieta y a disminuir su dosis de “submarinos”, los emparedados preferidos del funcionario.

Maduro suele responder con una amplia sonrisa a los embates de Chávez, quien le felicitó por bajar “algunos gramos” tras compartir una dieta durante sus tratamientos por cáncer en Cuba.

Ese carácter sin complicaciones y su compromiso con la revolución bolivariana lo convirtieron en la sombra de Chávez. Fue uno de los pocos miembros del gabinete que estuvo en junio del 2011 en La Habana durante las dos primeras operaciones de Chávez por un cáncer en la región pélvica. “Si me preguntas quién es el hombre de confianza, el amigo y el confidente, diría que es Maduro”, sostuvo un diplomático europeo.

MÚSCULO POLÍTICO
Pero, además de la amistad, Maduro tiene músculo político. Es un convencido de la revolución y maneja un espacio de poder fortalecido tras el nombramiento de su pareja, Flores, como Procuradora General de la República. También goza del respaldo de un amplio sector de la bancada oficialista en la Asamblea.

Si el presidente tuviera que separarse temporalmente del cargo, Maduro debería suplirlo hasta por 90 días, prorrogables por 90 días más.

Si la ausencia fuera definitiva en los primeros cuatro años de mandato, algo que debe decidir la Asamblea Nacional, el vicepresidente asumiría el Gobierno y convocaría nuevas elecciones.

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