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Los niños que no juegan a la guerra

El mérito de ‘Kony 2012’ fue ponerlos en agenda. Hay entre 250.000 y 300.000 infantes soldados en el mundo

Los niños que no juegan a la guerra

BRUNO RIVAS

En las últimas semanas las redes sociales se han visto invadidas por “Kony 2012”, un video viral que fija su mirada en Uganda. Gracias a él millones de personas de todo el mundo conocen ahora la historia de Joseph Kony, el líder del Ejército de Resistencia del Señor (LRA, por sus siglas en inglés), que le declaró la guerra al Gobierno Ugandés. Dicho personaje está en la lista de los más buscados por la Corte Penal Internacional por graves violaciones a los derechos humanos, como el secuestro de niños. Los menores de edad terminaron convirtiéndose en soldados, sirvientes o esclavos sexuales al servicio de ese ‘señor de la guerra’.

A pesar de que el video realizado por la ONG estadounidense Invisible Children ha sido cuestionado por dar información inexacta y promover una intervención militar de EE.UU., ha logrado poner de nuevo sobre el tapete el drama de los niños soldados en África.

Según informó el Fondo de la ONU para la Infancia (Unicef) en febrero pasado, en el mundo hay entre 250.000 y 300.000 niños soldados. Según Joachim Teis, asesor de Unicef para la protección de los niños en África occidental y central, las posibilidades de que los menores sean reclutados son más altas en las zonas de conflicto o de alta inestabilidad política. Y como consecuencia de ser el continente más turbulento –actualmente diez países de esa región se encuentran en guerra–, África tiene un tercio del total de los niños que empuñan las armas en el mundo.

“Actualmente los tres países africanos en los que se concentra la mayor cantidad de niños soldados son la República Democrática del Congo, Somalia y Sudán del Sur, naciones en las que se desarrollan feroces conflictos”, dijo a El Comercio José Miguel Catalayud, periodista español que trabaja en África desde el 2009.

EN LOS DOS BANDOS
En lo que más incide el video realizado por Invisible Children es en el hecho de que Kony, tras secuestrar a los niños, los obligó a convertirse en soldados de su milicia. Si bien ese dato es verdadero, solo refleja una parte de la realidad, ya que no solo los grupos insurgentes realizan este tipo de reclutamientos.

“Lo que no se dice en “Kony 2012” es que el Gobierno Ugandés también reclutó niños para que formen parte de sus ejércitos. Y no es la única administración africana que ha recurrido a esas prácticas”, dice Catalayud. “Incluso algunos de ellos cuando escapaban del LRA y eran encontrados por el Ejército ugandés eran obligados a colaborar porque conocían las zonas”, afirma.

Jo Becker, directora adjunta de la división de Derechos del Niño de Human Rights Watch, recordó en un artículo publicado en noviembre pasado que mandatarios como Charles Taylor, el otrora sanguinario dictador de Liberia, usaron niños en sus ejércitos.

Muchos de estos niños no son forzados a unirse a las tropas. Según Unicef, la pobreza, el analfabetismo, la discriminación y la falta de educación y de medios de vida viables son algunos de los factores que llevan a los menores a tomar las armas. No son los únicos. “El deseo de venganza o el afán de sentirse parte de un grupo, después de haber perdido su hogar, también impulsa a los niños a unirse a los grupos armados”, indica la agencia.

“Una vez conocí en Sudán del Sur a un joven que fue niño soldado del ejército local. Me contó que había decidido enlistarse porque quería vengarse de los insurgentes que habían matado brutalmente a sus hermanos”, relata Calatayud.

CARNE DE CAÑÓN
La cinta estadounidense “Diamantes de sangre”, protagonizada por Leonardo DiCaprio, tiene entre sus personajes a un niño soldado de Sierra Leona. En la película se puede ver el proceso por el que pasa el pequeño desde que es secuestrado hasta que, motivado por las drogas, se convierte en un asesino sin piedad. Dicha ficción no se aleja mucho de la realidad.

“En Somalia los rebeldes reclutan a la fuerza a niños y los obligan a matar a un amigo. En el Congo también hay grupos de una crueldad impresionante”, refiere Calatayud.

Y la posición de estos niños tampoco es la más ventajosa en la batalla. “Niños solos y abandonados van allí donde se estacionan las tropas, donde hay cuarteles, campamentos o etapas… Reciben un arma y no tardan en pasar por el bautismo del fuego. Sus colegas mayores –¡también niños!– a menudo se muestran perezosos, y cuando hay una batalla con el enemigo a la vista, mandan a los pequeños al frente, a la primera línea de fuego”,narra el mítico periodista polaco Ryszard Kapuscinski en su libro “Ébano”.

Estos niños ya dejaron de jugar a la guerra. Forman parte de ella. Y muchos no tienen la suerte del personaje de “Diamantes de sangre” de ser rescatados por un padre amoroso.

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