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10 de febrero del 2010 | 23 °C | 12131 Usuarios
Señaló que no lo pueden acusar de “inacción” porque “no me quedé cruzado de brazos” ante la amenaza terrorista
Por Franklin Briceño Huamán
El procesado ex mandatario Alberto Fujimori sostuvo el miércoles ante la Sala Penal Especial, que no se arrepentía de la ‘estrategia de pacificación’ aplicada durante los dos periodos que duró su gobierno (1990-2000).
“Transcurrridos los años puedo decir sin ningún apasionamiento pero con total convicción que mi estrategia de pacificación fue la correcta (...) y no me arrepiento, no me arrepiento de haberlo llevado adelante”, dijo Fujimori en la sesión número 159 del juicio que se le sigue, una de las últimas de este largo proceso.
El momento fue aprovechado por Fujimori para señalar que “a diferencia de otros gobernantes no se le podía acusar de inacción”. “A mí nadie me podrá acusar de no actuar, nadie me podrá acusar de haberme cruzado de brazos y menos de haber dejado en manos de otros la función de gobernante por la que me eligieron”, añadió.
También desestimó que haya existido un conflicto interno.
Fujimori, de 70 años, y recluido en la sede de la Diroes -donde también se lo juzga desde el 10 de diciembre de 2007- sostuvo en varias oportunidades que él gobernó desde “el infierno” y que sus acciones contra el terrorismo le permitieron a los peruanos “pensar en el futuro”.
En varios momentos el ex presidente detenía su discurso para beber agua mineral y toser. Incluso, en un momento, al acabársele el líquido elemento, su abogado César Nakazaki le invitó de su propia botella. Keiko y Kenji Fujimori, sus dos hijos más conocidos lo observaban desde el lugar de los invitados.
El ex presidente, en la línea argumental seguida por su defensa, sostuvo que hasta el momento el Ministerio Público no ha presentado una sola prueba que permita condenarlo por 30 años.
El fiscal supremo, José Peláez Bardales, y el fiscal supremo adjunto, Avelino Guillén, han sostenido que existen pruebas que demostrarían que el ex mandatario desplegó dos estrategias de lucha contra la subversión. La oficial, conocida por todos, y otra clandestina, basada en la guerra sucia contra los terroristas, que permitió crímenes y abusos a los derechos humanos.
El Ministerio Público utiliza la “teoría del autor mediato” —una construcción jurídica creada por el alemán Klaus Roxin— que ayudaría a demostrar que Fujimori fue la cabeza de un “aparato de poder” dentro de la estrategia clandestina.
Según reportaron las radios CPN y RPP, a casi 200 metros de la sede de la Diroes un numeroso grupo de simpatizantes fujimoristas observaron por televisión la participación en vivo del procesado ex presidente.
Alberto Fujimori es sindicado por la fiscalía de ser autor intelectual de las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, en noviembre de 1991 y julio de 1992, respectivamente. Ambos sucesos dejaron 25 muertos y fueron perpetratas por el Grupo Colina. Se le culpa además del secuestro del periodista Gustavo Gorriti y del empresario Samuel Dyer.