18:03 | Se espera la participación de 150.000 empleados del sector, según dirigente. Huelga está programada para el miércoles y jueves de la próxima semana
(DPA). Organizaciones de transportistas anunciaron hoy una huelga de 48 horas para el miércoles y jueves de la próxima semana, en coincidencia con las jornadas de protesta programadas para esos mismos días por colectivos liderados por la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP).
El anuncio fue hecho por el secretario general del Sindicato Unitario de Trabajadores del Transporte Terrestre del Perú, Félix Gómez, tras sostener una reunión con la CGTP, la mayor central obrera del país. Gómez aseguró que la medida será acatada por unos 150.000 empleados del sector.
El anuncio fortalece en gran medida la protesta, que incluirá huelgas cívicas generales en varios departamentos y concentraciones y movilizaciones en diversas ciudades, Lima incluida.
Dirigentes de los transportistas urbanos que realizaron una huelga masiva el martes se habían comprometido con el Gobierno a no parar la próxima semana, pero según Gómez se trata de líderes que carecen de mayor representatividad.
La protesta se sustenta en una amplia agenda de pedidos, que incluyen la derogación de varios decretos, el fin de la supuesta persecución a opositores y la aclaración de los sucesos de hace 27 días en la Amazonía, en los que murieron 34 personas.
Según la revista “Caretas” en realidad la jornada de protesta, que tiene como rostros visibles al secretario general de la CGTP, Mario Huamán, y el líder nacionalista Ollanta Humala, apunta a recrear lo ocurrido el 9 de julio de 1977, cuando una protesta similar sentó las bases para la caída de la dictadura del general Francisco Morales Bermúdez (1975-1980).
Los departamentos de Áncash, Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Cusco, Huancavelica, Huánuco, Pasco y Puno, planean extendidos ceses de actividades, al igual que dos departamentos selváticos, Amazonas y Loreto. Además de Lima, se esperan movilizaciones en ciudades como Piura, Chiclayo y Tacna.
Para portavoces oficialistas, la agitación obedece a un plan de desestabilización digitado desde el extranjero, concretamente desde Venezuela vía Bolivia. Los organizadores afirman que solo buscan pedir soluciones postergadas que se han hecho aún más inalcanzables en el gobierno de Alan García.
Analistas independientes estiman que la verdad podría estar en algún punto intermedio entre esas dos versiones.
“Morales se ha unido a Chávez, quien financia estas cosas que se convierten en una agresión interna al Perú, sin lugar a dudas. Pero eso no le quita responsabilidad al gobierno, que no es ningún santo y cuyo mayor error es la deficiente política social”, dijo por ejemplo el ex canciller José de la Puente Radbill.