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Las pugnas entre los cocaleros generaron el fracaso del paro

8:58 | Eduardo Ticerán critica la fallida convocatoria de las otras organizaciones en rechazo a la erradicación de la hoja de coca

Por: Ricardo León

En el mundo cocalero, la línea que divide la legalidad de la ilegalidad y la política oficial de la política subterránea es frágil. Hasta ayer, Rosa Obregón mantenía su posición, incluso a pesar de lo evidente. La presidenta de la Federación de Organizaciones de Productores Agropecuarios de Aucayacu insistía en que el paro cocalero convocado no fue un fracaso, que desde un principio se dijo que iría creciendo día a día.

A poco más de cien kilómetros de esta localidad, en el valle del Monzón, Eduardo Ticerán dice lo contrario. El secretario general de la Central Nacional Agropecuaria Cocalera del Perú (Cenacop) opinaba que este es el momento más crítico para el sector cocalero en relación con la unión de sus diversos frentes. “Pertenecemos al Alto Huallaga, pero no nos sentimos parte del Alto Huallaga”, comentaba. El Monzón, como es obvio, no apoyó el paro de los cocaleros de Aucayacu.

Los pobladores del Monzón, orgullosos de tener la hoja de coca de mejor calidad (para bien y para mal), han sido siempre los principales agitadores. “Los cocaleros de Aucayacu han querido ir solos a la huelga y ahí está el resultado”, agregaba Ticerán.

MEDIDA SIN FUERZA
La imagen más clara de esta fallida convocatoria para la tan anunciada huelga se observó al mediodía del viernes, en el ingreso a Aucayacu. Rosa Obregón se reunió con cien dirigentes en plena vía pública, en lugar de hacerlo en el local de la federación que preside. Un dirigente explicó que así evitaban que la policía los cercara para iniciar una redada.

El hecho es que en la vía pública los cocaleros debatieron sobre si debían dirigirse al caserío de Alto Unión. En este lugar se había detectado la presencia de erradicadores de plantas de coca y el objetivo era enfrentarse a ellos. Luego de varios discursos contra el gobierno, ellos decidieron que sí, que irían. Minutos después, uno de ellos dijo que no tenían armas para repeler un eventual contraataque. Otro dijo que con machetes y piedras era suficiente. Pero nunca fueron. La propia Obregón explicó (o reconoció) después que sin una cantidad suficiente de manifestantes no podrían llevar a cabo su plan. La desunión era, entonces, absolutamente convincente.

DOS LARGOS AÑOS
La última vez que un paro cocalero tuvo cierto eco fue en abril del 2007. En aquella oportunidad los manifestantes llegaron incluso a la propia Tingo María, que se convirtió en una ciudad sitiada y plagada de ollas comunes repartidas en los parques de la ciudad.

Pero en los dos años transcurridos la situación ha cambiado. Desde antes, en realidad: desde que las ahora parlamentarias Nancy Obregón y Elsa Malpartida decidieron utilizar la causa prococalera como trampolín a la política. Lo mismo hizo Iburcio Morales, quien de la dirigencia gremial pasó a la labor política desde la Municipalidad del Monzón. “Obregón y Malpartida usaron a los cocaleros para llegar hasta donde llegaron, pero luego se desligaron”, dice Ticerán. La política oficial fue ganando terreno en la política subterránea y la línea divisoria se fue estirando.

Pero también hubo, interinamente, golpes emocionalmente bajos. Líderes cocaleros empezaron a ser arrastrados hacia el lado más ilegal del cultivo de hoja de coca: el narcotráfico. Distintas firmas que operan en el Alto Huallaga fueron inoculando el sistema de la producción de drogas. Solo en lo que va del año, tres dirigentes fueron capturados con insumos químicos o en pleno proceso de elaboración de droga.

Explicaba un campesino de Aucayacu, presente en las reuniones más como curioso que como manifestante, que esta crisis derivó en una pérdida de fuerza ideológica. Lo dijo justo cuando la reunión en Aucayacu se disolvía y cada quien se dirigía a sus caseríos, justo cuando Rosa Obregón evitaba decir que la huelga había fracasado. La desunión era, entonces, radicalmente sólida.

Intentaron bloquear la vía
A diferencia de los días anteriores, ayer pequeños grupos de pobladores de los alrededores de Aucayacu intentaron sin éxito bloquear la carretera que une esa localidad con Tingo María. Aunque colocaron piedras y troncos, la policía se encargó de despejar la vía.

Según los dirigentes de la Federación de Organizaciones de Productores Agropecuarios de Aucayacu, el domingo se congregarían en Aucayacu cocaleros de varios sectores cercanos para movilizarse por la ciudad. Decenas de agentes policiales se mantienen a la expectativa ante eventuales incidentes violentos.

CLAVES
1. El objetivo de la anunciada huelga cocalera en Aucayacu fue exigir que se suspendiera la erradicación de las plantas de coca en los valles locales. Esta labor la realiza el Proyecto Especial de Control y Reducción de los Cultivos de Coca en el Alto Huallaga (Corah).

2. Ayer corrieron rumores sobre un presunto enfrentamiento entre campesinos cocaleros y funcionarios del Corah a unos 14 km de Aucayacu. Sin embargo, esta información fue negada por la policía.

3. Durante las operaciones dispuestas durante la anunciada huelga de cocaleros, la policía capturó a tres personas requisitoriadas por tráfico ilícito de drogas.


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