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10 de febrero del 2010 | 23 °C | 119473 Usuarios
Ariel Bracamonte, el hijo menor de la asesinada empresaria Myriam Fefer, reiteró que los indicios apuntan a que su hermana fue la autora intelectual del crimen
Ariel Bracamonte volvió a señalar a su hermana Eva Bracamonte como la autora intelectual del crimen de su madre, la empresaria Myriam Fefer, luego de que el fiscal del caso la denunciara por el delito de homicidio calificado.
En entrevista con el programa “Prensa Libre”, el hijo menor de la desaparecida empresaria afirmó que su hermana siempre mintió al afirmar que no tuvo nada que ver en la muerte de su madre.
A juicio de Ariel Bracamonte su hermana nunca dijo la verdad. Primero al afirmar que no contestó la llamada a medianoche que recibió en su celular el 15 de agosto del 2006, día en que su madre fue asesinada por el sicario colombiano Hugo Trujillo Ospina por negar que tuvo una mala relación con su madre; y porque dijo que él heredó el 100% de la herencia de su madre.
“Si bajó a las 12 y quiso hacer una investigación (de francés) y mi madre murió entre las 12 y 2:30 de la mañana, por lo tanto, Eva estuvo despierta a la 1:36 a.m. que sonó su teléfono. Mi hermana no es que se durmió a la 1:36 a.m. exactamente. Estuvo despierta mientras a mi madre la mataban, esto para mí es contundente”, aseguró.
Bracamonte, asimismo, indicó que durante el inicio de las investigaciones policiales, su hermana se negó a declarar ante la Dirincri al punto que pidió que no la volvieran a citar.
“A mí me parecía de un cinismo tal que haya dicho que había ido a la Dirincri tantas veces como yo cuando fue todo lo contrario”, indicó.
En cuanto a la presencia de Liliana Castro como parte de la familia, Ariel Bracamonte desmintió a su hermana quien dijo que llegó a conocerla por ser amiga de él. “Me doy con la sorpresa que ya se conocían a mí me han dicho que incluso se conocían antes de que mi hermana se vaya a Israel”, dijo.
Bracamonte indicó que la relación con su hermana cambió luego de que murió su madre porque botó a su padre y a él de la casa, no quiso saber nada de la familia y se quedó viviendo sola con Liliana Castro.
“Yo la adoraba a mi hermana era para mí la mejor hermana del mundo. Para mí esto es muy difícil y doloroso porque además mi madre adoraba a su hija. Mi madre desperdició todo ese amor y al final esta persona mira de qué forma pagó”, dijo.
Finalmente, prefirió no opinar sobre la pena que merecería su hermana de encontrarse culpable. “Cualquier persona para matar a alguien está mal merece ir a la cárcel o a un hospital siquiátrico eso lo decidirá el juez no me compete a mí pero que pague si es que llega a ser culpable”, afirmó.