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Huanta recibe 92 féretros de la matanza de Putis

El hecho fue perpetrado por militares en 1984

28 de agosto del 2009
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Huanta. (EFE).- La población de Huanta, provincia de la región Ayacucho, recibió hoy con una gran movilización de autoridades, instituciones públicas, estudiantes y organizaciones defensoras de derechos humanos 92 féretros de las víctimas de la matanza de Putis, cometida por militares en 1984.

La caravana con los cajones fúnebres partió esta mañana de la capital de Ayacucho, ubicada a 2.700 metros de altura, seguida por una comitiva de diez camionetas con deudos, organizaciones humanitarias, como la Cruz Roja Internacional, peritos, personal de la Defensoría del Pueblo y al menos 30 periodistas.

La Policía escoltó a la caravana hasta la salida de Huamanga, capital de Ayacucho, y luego continuó por carretera durante una hora aproximadamente hasta llegar a Huanta.

Una vez en su destino, el camión descubierto que traslada los féretros hizo su ingreso hasta el centro de Huanta, donde lo esperaban todas las autoridades locales, delegaciones de distintas entidades públicas y toda la población escolar, que acataba un día festivo por duelo provincial.

Los cajones fueron bajados uno por uno en presencia de sus deudos, que portaban carteles reclamando un “entierro digno” para sus familiares, y fueron acomodados en una calle principal para realizar una marcha fúnebre hasta la plaza central de Huanta.

Escolares cargaron aproximadamente la mitad de los féretros, que precisamente llevaban en su interior los restos de niños como ellos, pues 48 de los ataúdes corresponden a menores de edad.

En diciembre de 1984, una comunidad campesina huía de la banda armada Sendero Luminoso, que desató su lucha armada en 1980 en Perú, y buscó refugio en una base militar en la alejada comunidad de Putis.

Los militares los reunieron en la escuela de la comunidad y separaron a hombres, de mujeres y niños.

Los hombres fueron encargados de cavar una enorme zanja para construir una piscigranja, pero una vez concluida fueron ametrallados en el mismo lugar, que se convirtió así en su tumba.

Mientras eso sucedía, sus esposas fueron violadas y asesinadas igual que sus pequeños hijos en los locales de la iglesia y de la escuela.

En total serán enterrados 105 restos en Putis, de los cuales 92 corresponden a cuerpos completos y el resto a fragmentos humanos.

Tras una paciente labor de laboratorio, se logró identificar plenamente a 28 víctimas, entre las cuales hay ocho menores de doce años.

El director del colegio González Vigil de Huanta, Carlos Untiveros, reclamó a la fiscal de la Nación, Gladys Echaíz, que “demuestre voluntad política de poder hacer justicia a un pueblo combativo y luchador” como el de Putis.

“Esperamos justicia, como quiere todo el pueblo de Huanta”, agregó Untiveros al paso del cortejo frente a la escuela que dirige.

Los niños fueron los encargados de seguir el cortejo por varias calles, lanzando pétalos de flores y reclamando “justicia para Putis”.

Un helicóptero del Ejército sobrevoló, a baja altura, la extensa marcha de los cajones blancos, ante la masiva concurrencia de la población de Huanta.

Al llegar al estrado levantado en la plaza de armas de Huanta se colocaron los féretros en dos hileras y fueron haciendo uso de la palabra los representantes de las iglesias católica y evangélica, de la municipalidad y de la fiscalía.

El reclamo unísono en la ceremonia fue el esclarecimiento de las matanzas ocurridas en Huanta, a mediados de los años 80, que habrían dejado 400 desaparecidos, según las autoridades municipales.

Concluida las ceremonias en Huanta, la comitiva continuará su viaje hacia Santillana, distante a tres horas por carretera, último punto antes de partir mañana temprano a Putis, donde se realizará el entierro de las 105 víctimas en total.