Agréganos: Facebook | Twitter | Página de Inicio
17 de marzo del 2010 | 26 °C | 176127 Usuarios
En entrevista con elcomercio.com.pe, el hijo de la fallecida empresaria Myriam Fefer afirmó que no siente odio ni amor por Eva pero sí quiere que se haga justicia
Por Luigi Faura
¿Qué sientes por Eva?
Dejemos de lado que es mi hermana, ¿que sentirías tú por alguien que mató a tu madre?
Me es muy difícil contestarte, no puedo ponerme en ese escenario…
Cuando alguien mata a tu madre, así sea tu hermana, no te interesa el lazo de sangre, se rompe. Qué te importa si es tu hermana, tu mejor amigo o tu pareja. Quieres justicia. No siento odio por ella, tampoco amor, a estas alturas eso es imposible. Lo que siento es un vacío.
A pesar de todo sigue siendo tu hermana…
Mira: mi hermana me botó de la casa. Yo no tenía ni un medio, ni trabajo, ni carrera, ni familia, fui donde mi padre y me este dice: yo vivo en Trujillo, ven a vivir acá. Pero yo no podía. Además, Eva me dijo: o recibes esta propiedad con juicios o no te doy nada. Y lo peor es que su pareja, Liliana se encargaba de todo. Vistiendo un saquito para dárselas de jefa, cuando antes se ponía un polo de fútbol. Lo sé porque Liliana era mi amiga y jugábamos. Ahora se presenta como alguien superior. Es mucho mas duro que alguien que adoras, como yo adoraba a Eva, te haga todo esto. Duele mucho.
Parece que en este punto no hay vuelta atrás…
Con todo esto, ¿qué puedo sentir por mi hermana? Incluso tuve que dejar de estudiar todo un año. Mi hermana me hizo todo el daño que pudo. Así mi hermana no hubiera asesinado a mi madre, yo igual la dejé de ver. Porque ella me botó cuando yo era menor de edad. Yo no sospechaba de mi hermana en un principio, pero todo esto me hizo abrir los ojos.
A veces parecería que hay dentro de ti algo de resentimiento…
Si matan a tu madre, te jode. Me malograron la vida. Yo ya no tengo familia. Mi madre era todo para mí, aunque suene que lo digo para conmover a la opinión pública. Pero es verdad. Cuando Eva viajó a Israel, yo me quedé solo con mi madre y nos hicimos muy cercanos. Tan cercanos que le confesé que era gay. Se molestó pero después se le pasó y me dijo: “No sé como harás, Ariel, pero yo quiero nietos. Adoptarás, ya tú ve, pero quiero nietos”. Lo tomó así, normal. Ahora vuelvo a casa y estoy solo, ya no disfruto de mi madre, no tengo hermana y no soporto a la gente de mi edad.
Si al final, condenan a tu hermana. Ella estará en la cárcel, tu madre ya no está, tu padre está lejos… ¿A quiénes vas a tener al lado?
Me puse a pensar el domingo en eso. Uno, en general, vive para alguien, para que otra persona esté orgullosa. Yo salí primero en el colegio para que mi madre, esté donde esté, se sienta orgullosa de mí. Pero ahora no tengo con quien compartir. Podría tener una pareja pero no es lo mismo que la familia. Cuando se haga justicia en el caso de mi madre, y los autores intelectuales estén presos, ¿qué objetivo tendrá mi vida? Ninguno, hoy no tengo un motivo real para ser feliz.