Editorial: Chile y los retos del nuevo Gobierno

Sábado 13 de marzo de 2010 - 08:06 am

Tras veinte años bajo el paraguas de la Concertación demócratacristiana y socialista, esta semana un gobierno de centroderecha asumió las riendas de Chile, en una ceremonia en la que una secuela de sismos no solo modificó el protocolo, sino también el plan de trabajo de Sebastián Piñera, que por las circunstancias deberá ser distinto a sus promesas de campaña.

La gestión no será fácil. El nuevo presidente, un exitoso empresario con negocios dentro y fuera de su país, recibe a Chile devastado por el terremoto del 27 de febrero pasado, que ha causado pérdidas calculadas en 30 mil millones de dólares, es decir un monto equivalente a las reservas internacionales peruanas.

Piñera ha sido enfático al decir “nuestro gobierno no será el del terremoto sino de la reconstrucción”. Esperanza, unidad y fuerza contra la adversidad han sido las claves de su discurso, esto orientado a devolverle sentido de futuro y confianza a una nación que sigue siendo estremecida por fuertes réplicas sísmicas.

La transición que propone el flamante mandatario tiene prioridades, que demandarán un enorme esfuerzo ante problemas distintos de los que marcaron la agenda de la Concertación. La ex presidenta Michelle Bachelet, que se retira con una popularidad superior al 80%, deja por lo demás una valla muy alta, con logros importantes en estabilidad democrática, política y económica, que pusieron a Chile ad portas de ingresar al exclusivo club de los países desarrollados.

Esto, sin embargo, tendrá que esperar. Ahora, aparte de la titánica tarea de reconstrucción, hay retos pendientes vinculados a la calidad de la educación y la salud, la seguridad pública y la inclusión social, así como a reparar serias fisuras en el aparato del Estado que fueron desnudadas por el terremoto.

En cuanto a política exterior, Piñera ha tenido gestos positivos que invitan a la integración y la distensión subregional, en especial con el Perú. Pero esto aún debe traducirse en una esperada política de control de gastos de defensa y de uso racional del canon del cobre, para evitar alimentar la carrera armamentista.

La presencia del presidente Alan García en el cambio de mando ha sido auspiciosa, más aun cuando reiteró su vocación integracionista. Dijo que “el deseo de integración de América Latina va mucho más allá de una orientación ideológica. Ya no se trata de una ideología, sino una necesidad histórica e incluso de sobrevivencia, porque solos va a ser difícil enfrentar una globalización bastante inhumana y cruel”.

El Perú ha tenido gestos de solidaridad con nuestro vecino del sur en estos momentos trágicos, lo cual ha sido agradecido por el Gobierno. Los chilenos de a pie han sabido agradecer con alegría y calidez el gesto peruano. Esperamos que nuestros gobiernos afiancen los lazos de amistad y la integración económica, comercial y política para dar bienestar y estabilidad a sus ciudadanos, así como a resolver por vías pacíficas cualquier diferendo como el que se tramita en La Haya, cuyos resultados ambos países se han comprometido a respetar.