Editorial: Piñera y García: encuentro cordial y fructífero

Martes 18 de mayo de 2010 - 07:35 am

Sin duda, el madrileño sol primaveral ha contribuido a la muy cordial reunión que ha sostenido el presidente Alan García con su homólogo de Chile, Salvador Piñera.

Recordamos que cuando Piñera era candidato a la presidencia hizo una visita particular a Lima y fue recibido por el doctor García con significativos gestos de amistad. Todo indica que en esa ocasión surgió una sincera empatía entre ambos políticos, que se ha ratificado en este encuentro de Madrid, en vísperas del inicio de la VI Cumbre América Latina, el Caribe y la Unión Europea (ALC-UE).

Es plausible que el presidente del vecino país haya aceptado con naturalidad lo que vino en llamarse política de “cuerdas separadas” entre el Perú y Chile, lo cual significa que la presentación de la demanda ante la Corte Internacional de Justicia, para que defina la demarcación marítima, no implica de ninguna manera un acto hostil, sino el procedimiento que se debe seguir entre países democráticos, respetuosos de las normas internacionales y, obviamente, dispuestos a cumplir la sentencia que en su día emitirá el alto tribunal con sede en La Haya.

Pero mientras el contencioso sigue sus instancias, el Perú y Chile no podían congelar sus relaciones, pues ello afecta, entre otras, las áreas comercial y económica que, si bien han tenido confrontaciones en el pasado, ahora deben marchar de consuno, pues tienen los mismos socios comerciales, la posibilidad de crecer en la misma dirección y muchas otras cosas en común, según palabras del presidente García.

El presidente chileno comparte plenamente el pensamiento del mandatario peruano y ha puesto especial énfasis al decir que lo que une a los dos pueblos “es el futuro, el progreso, el bienestar, la proyección conjunta hacia el mundo del Asia-Pacífico, y nada ni nadie debe evitarnos caminar juntos como países hermanos sin ningún ánimo de agresión sino con un espíritu de paz…”.

Chile es la nación que más logros ha conseguido en la región en diferentes materias. Por esta razón, el presidente García suele tomarla como punto de referencia, sin asomo de envidia ni de otro sentimiento subalterno, sino más bien con espíritu deportivo, de sana competencia, de leal combate en contra de enemigos nefastos como la pobreza, la desocupación, la falta de infraestructura escolar u hospitalaria.

Con su proverbial entusiasmo, García ha dicho a Piñera que en esta limpia competencia el Perú sobrepasará a Chile en crecimiento económico, pues admira el modelo del país sureño y lo aplicará aquí, “mejor y más rápido”.

Ambos han tenido una agenda sustanciosa en la que se han tratado diversos asuntos, no pudiendo dejarse de lado las importantes compras de armas efectuadas por Chile. Al respecto, el presidente peruano ha propuesto que la transparencia, la confianza y el olvido de políticas reivindicativas constituyan la mejor fórmula que deben aceptar y seguir sin reservas los dos países, pues solo así se podrá “construir la paz permanente entre nuestros países”. En resumen, Piñera y García tienen un talante muy parecido y todo lo dicho y visto en Madrid contribuirá al mencionado descongelamiento que, sin duda, será muy positivo para Chile y el Perú.