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27 de mayo del 2012 | 18 °C
El Ministerio de Transportes y Comunicaciones ha incorporado sanciones y multas a los peatones en el Código de Tránsito, lo que si bien llena un vacío clamoroso en la normativa general, debe ser implementado dentro de una política integral más amplia, compatible con la Ley General de Transporte y Tránsito Terrestre y su reglamento.
Según preocupantes estadísticas de la Policía de Tránsito, el 40% de los accidentes fatales se debe a la imprudencia del peatón, pues en su mayoría los transeúntes no respetan las disposiciones viales. Por su parte, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) indica que el 78% de afectados en accidentes de tránsito son peatones.
Ante esta ingrata y riesgosa realidad, es correcto que se obligue a los peatones a asumir su responsabilidad primaria, lo que redundará directamente en la protección de su vida y en el ordenamiento del tránsito urbano. También que, para acabar con la imprudencia, temeridad e impunidad con que actúan muchos de ellos, se incluya ahora fuertes multas.
Empero, la amenaza adicional de reportar a los infractores que se nieguen a pagarlas a Infocorp (central de riesgo) y que, adicionalmente, no puedan tramitar su brevete o revalidarlo, es una medida polémica que debe ser reevaluada luego de un regular período de aplicación y, en todo caso, si se aplica esto al peatón, tendría que aplicarse también a los conductores reincidentes.
Es igualmente adecuado que se prevea un plazo de 90 días para orientar extensivamente a la ciudadanía sobre las nuevas multas, que van de 18 a 108 soles, y serán aplicadas por la Policía Nacional. Queda aquí pendiente una gran labor de acercamiento y coordinación de la PNP con las municipalidades provinciales y distritales para evitar excesos y garantizar el éxito del sistema, que incluye también trabajo comunitario para redimir las multas, algo que además puede promover la solidaridad y la identificación con la localidad.
Sin embargo, desde una perspectiva más amplia, el Gobierno tiene que promover una intensa campaña informativa, orientada a crear una cultura del peatón, que por un lado subraye las responsabilidades de estos y las sanciones a que se exponen, pero, de otro, debe dirigirse con el mismo énfasis a los conductores y transportistas para que respeten escrupulosamente los derechos del peatón.
Adicionalmente, tienen que abordarse con la misma prioridad cuestiones técnicas y de infraestructura, relacionadas con la instalación de semáforos, el pintado y repintado de los cruceros (cebras) peatonales y la reubicación de muchos paraderos de transporte urbano, para dejar libres las esquinas.
Finalmente, es mucho lo que pueden y deben hacer los padres de familia, así como las escuelas de nivel primario y secundario para inducir a los menores y adolescentes en esta nueva cultura del peatón responsable y ordenado, que respete el principio de autoridad y se atenga a pagar las consecuencias de sus errores. Esto redundará positivamente, en muchos sentidos, en la idiosincrasia de los peruanos y en el bienestar del país.