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Cuestión de confianza: ¿crisis o solución?, por Daniel Soria Luján

“El planteamiento de la cuestión de confianza por el presidente del Consejo de Ministros constituye un acto conforme a la Constitución”.

Daniel Soria Luján Profesor de Derecho Constitucional de la PUCP

Ilustración Soria

"La cuestión de confianza es entonces un instrumento de defensa de las políticas del Poder Ejecutivo". (Ilustración: Giovanni Tazza)

Si una mayoría parlamentaria es de un signo político contrario al partido cuyo candidato fue elegido presidente, ¿qué mecanismos utilizan los poderes Ejecutivo y Legislativo en eventuales enfrentamientos por las políticas gubernamentales? Estos varían según su intensidad y consecuencias. En un extremo tendríamos la negociación directa entre partidos y, en el otro, la apelación a la voluntad popular para que, mediante nuevas elecciones, eventualmente se reconfigure la relación entre mayoría y minorías parlamentarias.

La cuestión de confianza se ubica en este conjunto de mecanismos. Es una facultad exclusiva del Poder Ejecutivo en la que se juega el todo o nada en el Congreso respecto de la política general del Gobierno o de una política sectorial. Sin embargo, sus consecuencias serán distintas dependiendo de si es planteada por un ministro o por el presidente del Consejo de Ministros a nombre del Gabinete.

En el primer caso, si la confianza es rechazada, el ministro renuncia. Esta situación puede darse cada vez que un ministro hace un pedido de esta naturaleza que le es negado por el Congreso.

En el segundo caso, la negación de confianza genera la dimisión del Gabinete. También, de presentarse un segundo rechazo a otro Gabinete, el presidente puede disolver el Congreso. En la censura pasa lo mismo pero la diferencia radica en que esta es una facultad exclusiva del órgano parlamentario.

La cuestión de confianza es entonces un instrumento de defensa de las políticas del Poder Ejecutivo. Asimismo, su rechazo y la censura son instrumentos de cuestionamiento de dichas políticas por parte del Congreso. Así como el Poder Ejecutivo no tiene la potestad de evitar una censura (salvo mediante el voto de su bancada más sus eventuales aliados) por tratarse de una facultad exclusiva del Congreso, este poder del Estado tampoco podría rechazar el debate y votación de una cuestión de confianza planteada por el Poder Ejecutivo, por ser una exclusiva potestad ministerial.

Por ello, el planteamiento de la cuestión de confianza por el presidente del Consejo de Ministros, Fernando Zavala, constituye un acto conforme a la Constitución.

Según la Presidencia del Consejo de Ministros, esta decisión se ha adoptado en defensa de las políticas educativas del Gobierno que han venido siendo socavadas por la mayoría parlamentaria desde la censura de Jaime Saavedra. Es por ello que no podría tramitarse y votarse una censura a la ministra de Educación antes que la cuestión de confianza formulada, porque ambos mecanismos se impulsan respecto de una misma política gubernamental, en un caso cuestionándola y en el otro defendiéndola.

¿Por qué resolver la crisis en el marco de la cuestión de confianza y no de la censura? Porque el Poder Ejecutivo tiene más derecho a defender su política que el Congreso a cuestionarla, en la medida que la política general del Gobierno (y por ende las políticas sectoriales) la dirige el Poder Ejecutivo de acuerdo a la Constitución. Es decir, una mayoría parlamentaria de signo político contrario al del Gobierno no cogobierna con él, y solo puede cuestionar sus políticas hasta cierto límite, expresado en el pedido de cuestión de confianza a nombre del Gabinete.

La cuestión de confianza, per se, no soluciona ni provoca crisis políticas. Es importante ver otros elementos de contexto que, lamentablemente, son negativos: la ausencia de un sistema de partidos, la carencia de políticos, la decreciente popularidad del Gobierno, entre otros.

Por ello, el desenlace del uso de la cuestión de confianza hasta sus últimas consecuencias podría no ser positivo para el presidente, como lo sucedido este año con la primera ministra británica Theresa May, quien promovió la convocatoria adelantada a elecciones parlamentarias a fin de fortalecer la mayoría de su partido de cara a las negociaciones del ‘brexit’ pero perdió la mayoría absoluta, siendo obligada a formar una coalición. Si esto sucede en un lugar en donde existe un sólido sistema de partidos, ¿cómo quedaría el Gobierno frente a una nueva conformación del Parlamento?

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