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‘No amo a mi partido’, por Federico Salazar

"Fuerza Popular carece de una ideología y de un programa de gobierno basado en una doctrina. El fujimorismo no es, hasta ahora, otra cosa que la adhesión a una imagen, la imagen de Alberto Fujimori".

Federico Salazar Periodista

Keiko Fujimori y Kenji Fujimori

(Foto: USI)

(Foto: USI)

(Foto: USI)

La pelea entre Kenji Fujimori y Keiko Fujimori no es solo un desencuentro familiar. Es una desavenencia dentro de un partido… el partido de la mayoría.

Kenji le lleva la delantera a su hermana en reflejos, acercamiento a los jóvenes y audacia.

En el cumpleaños del padre, por ejemplo, no fue la lideresa de Fuerza Popular la primera que saludó a su padre por las redes. Fue Kenji (“te caigo más tarzán, papá”).

El hermano menor utiliza un lenguaje juvenil, que aprovecha el sentido del humor, como cuando dijo: “Soy inocente”.

Este lenguaje nuevo usa avatares. Son gráficos de personas, tipo manga, que se usan en publicidad digital. Son de estética simple y amable.

El congresista no tiene problemas de retratarse con la primera dama y sumarse a la ayuda a los damnificados por esa vía. Su hermana, que había viajado al norte, no salió tanto en los medios como él con Nancy Lange.

Además de las diferencias en la comunicación, hay profundas diferencias sobre el manejo político.

El objetivo principal de su actuación, ha dicho el congresista más votado, es la liberación de su padre. La jefa de Fuerza Popular, en cambio, tiene como objetivo llegar al poder.

Fuerza Popular carece de una ideología y de un programa de gobierno basado en una doctrina. El fujimorismo no es, hasta ahora, otra cosa que la adhesión a una imagen, la imagen de Alberto Fujimori.

Kenji Fujimori fue sancionado por indisciplina partidaria. Se le pedía discutir sus posiciones políticas, primero dentro del partido. El congresista siempre prefirió hacerlo ante la opinión pública.

Kenji Fujimori propone un mayor acercamiento al partido de gobierno. Keiko Fujimori no tiene la misma idea. ¿Debían resolverlo dentro del partido o a través de los medios?

Si uno está en un partido, debe seguir su reglamento y estatutos. Es como seguir, en un país, la Constitución y las leyes. Kenji Fujimori, simplemente, no sigue las reglas.

Además, el benjamín de la familia engaña sobre su caso. Llama intolerancia a que lo sancionaran en su partido. Dice que “el partido no tiene poder sobre el congresista cuando se trata de las libertades que la Constitución la (sic) garantiza” (“Hildebrandt en sus trece”, 21.7.2017).

La sanción no le quitó ningún derecho de representación, ni involucró alguna infracción a la Constitución. Lo castigaron con 60 días de no asistir a las reuniones de la bancada.

A esto Kenji Fujimori le llama “triunfo de la intolerancia”. Se da a sí mismo excesiva importancia y parece pensar que es el centro del partido y del país.

Esto no tiene nada que ver con que los parlamentarios no se someten a mandato imperativo alguno. Tiene que ver con reglas de conducta dentro de un partido.

Un partido sin ideología es una cosa; pero uno sin ideología y sin reglas, un desastre. El país necesita instituciones, no agrupaciones donde las conductas se sancionan según simpatías, parentescos u objetivos familiares.

Nadie desmerece la lealtad del hijo hacia el padre. Todos debemos, sin embargo, fiscalizar lo que esa lealtad puede causar en las instituciones.

Que dos hermanos se peleen es algo penoso, familiarmente. Más penoso, que el padre, en lugar de buscar armonía, atice la desavenencia.

Si la disputa es sobre seguir o no seguir reglas partidarias, nos afecta a los demás.

El país padeció durante el gobierno de Alberto Fujimori la falta de instituciones partidarias. El mismo ex presidente cambió de partido como de camiseta: Cambio 90, Nueva Mayoría, Vamos Vecino, Sí Cumple, Perú 2000, Alianza para el Futuro, Fuerza 2011 son etiquetas que ha tenido antes el fujimorismo.

Si el congresista Kenji Fujimori quiere “tender puentes”, que los tienda hacia la institucionalidad, los estatutos y reglamentos. Que lleve sus ideas programáticas al seno de su partido. Un partido debe ser lo contrario a una organización para el interés familiar o personal.

“Yo amo a mi papá” no debe ser parte de una discusión partidaria. Eso déjenlo para la querella familiar.

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