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Oposición en la calle, por Federico Salazar

“Dos equivocados lideran dos poderes del Estado. No todo está perdido, sin embargo. Las personas pueden aprender en el camino, y ojalá eso suceda con ambos”.

Federico Salazar Periodista

PPK & Keiko Fujimori

(Foto: Presidencia/Captura).

“Cada uno, por lo pronto, no debe abandonar las tareas de su responsabilidad. En el Ejecutivo y en el Legislativo, lamentablemente, no parece estar sucediendo eso”. (Foto: Presidencia/Captura).

Foto: Presidencia/Captura de pantalla.

Quizá, cuando llegó a la presidencia, Pedro Pablo Kuczynski pensó que podría manejar el aparato estatal como se maneja un directorio. Si fue así, se equivocó.

También se equivoca la señora Keiko Fujimori con la posición que le tocó. Ella se preparó para la presidencia, pero la población la eligió como líder de la primera mayoría parlamentaria.

Dos equivocados lideran dos poderes del Estado. No todo está perdido, sin embargo. Las personas pueden aprender en el camino, y ojalá eso suceda con ambos.

Kuczynski tiene que aprender a que el Ejecutivo significa manejo del aparato público. También quiere decir atender las demandas de la población.

El aparato público tiene que ordenarse, y para ello tiene que haber comunicación y línea de mando. Kuczynski la encarga, pero no se involucra. Al menos eso parece que sucedió con la huelga de los maestros.

La huelga no debió suceder. El Ejecutivo debió atender las demandas desde que se iniciaron. Hacer entonces exactamente lo que está haciendo ahora. Debió explicar, fundamentar, hacer partícipes a los funcionarios de los apremios y las decisiones en el sector.

La señora Fujimori, por su lado, debería liderar cambios en la legislación e incluso impulsar reformas constitucionales. Tiene la mayoría para hacerlo, y no lo hace.

En relación al Consejo Nacional de la Magistratura, por ejemplo, su grupo parlamentario debió anticiparse al gobierno. Debió estudiar el tema y debió liderar un cambio. No lo hizo.

Tampoco ha hecho nada en relación a la reforma penal, ni en relación al marco de instituciones que ha permitido la corrupción, las mafias y el avance de las organizaciones criminales.

Casi tres años después de la captura de Rodolfo Orellana, por dar otro ejemplo, no hay una sola reforma legislativa sobre las normas e instituciones que hicieron posible que operara durante tanto tiempo. ¿Y la reforma del Poder Judicial?

¿Cuáles son los aportes a la reforma del transporte? ¿Qué se ha avanzado en reforma laboral? ¿Hay algo sobre reforma educativa, sobre la informalidad?

No son preocupaciones que la señora Keiko Fujimori tenga como prioridad. Para ella la prioridad es plantearle al gobierno un cambio de ministros.

La señora Fujimori acusa al presidente Kuczynski de “ponerse al costado” en relación a los problemas del país. Ella debería saber que los no fujimoristas la vemos a ella exactamente en la misma posición, en relación al poder del Estado en el que tiene la primera influencia.

La lideresa de Fuerza Popular ofrece facultades delegadas al gobierno para legislar sobre materia educativa. Eso está bien, pero mejor sería decir: en Educación proponemos las siguientes leyes. Su grupo, ¡ya tiene facultades para legislar!

Los problemas del gobierno no se van a resolver con cambios de ministros, como propone la lideresa del fujimorismo. Eso solo equivale a la entrega de un emblema.

Si realmente están preocupados por el país, deben olvidarse de los trofeos. Deben proponer líneas de acción y programas de reforma.

El problema creado con los maestros es de comunicación y planificación. Eso no lo tiene este gobierno, no al menos en el grado requerido. Tampoco lo aporta la señora Fujimori, no al menos en sus críticas al gobierno.

Las oposiciones tienen una tarea decisiva en uno de los principios básicos de la democracia, el balance de poderes. El poder, sin embargo, no solo es compulsión, sino, sobre todo, orientación.

Una oposición que se suma al griterío callejero carece de orientación y, menos aún, puede ofrecerla.

La crítica es importante, necesaria, pero la crítica no es la pedrada. La crítica supone analizar los errores del otro e indicar, por esa vía, las soluciones necesarias.

El gobierno de Kuczynski debe ser criticado, pero se debe ofrecer al país una solución. Es legítimo el interés de los políticos por aprovechar la crisis creada por el gobierno. No debe ser eludido, sin embargo, el deber de esos políticos de ofrecer al país soluciones puntuales.

Cada uno, por lo pronto, no debe abandonar las tareas de su responsabilidad. En el Ejecutivo y en el Legislativo, lamentablemente, no parece estar sucediendo eso.

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