Parejas maléficas, por Alfredo Torres

"Toledo no sería el único responsable de los delitos. El 87% de la población cree que también debe ser acusada Eliane Karp".

Parejas maléficas, por Alfredo Torres

La mayoría de la población cree Alejandro Toledo y Eliane Karp son cómplices con el mismo grado de responsabilidad (Ilustración: Giovanni Tazza Guevara).

Alfredo Torres

Aunque el Poder Judicial tiene todavía un largo proceso por delante, para el 90% de la opinión pública está claro que el ex presidente Alejandro Toledo es culpable de corrupción. Más aun, solo el 10% cree que la coima que habría recibido de Odebrecht por la carretera Interoceánica haya sido la única ocasión en que habría recibido dinero indebido; el 80% cree que es culpable de corrupción en varios casos más, según la encuesta de Ipsos que hoy publica El Comercio. Por consiguiente, el 86% está de acuerdo con la prisión preventiva y solo un 13% cree que regresará al país por su propia voluntad para someterse a la justicia.

Pero Toledo no sería el único responsable de los delitos que se habrían cometido. El 87% de la población cree que también debe ser acusada Eliane Karp. La mayoría cree que son cómplices con el mismo grado de responsabilidad (65%), otros que ella lo ayudó a cometer los delitos (13%) y algunos que ella habría sido el cerebro de la corrupción (10%). La ciudadanía no anda descaminada porque, como se ha recordado recientemente en El Comercio (ver columna “La cómplice de Toledo”), Eliane Karp fue banquera antes de ser primera dama y mientras su marido gobernaba creó las empresas ‘offshore’ Blue Bay y Pacha por el Cambio, y luego, con Josef Maiman y Avi Dan On, la célebre Ecoteva, a nombre de su madre Eva Fernenbug. Por consiguiente, el 80% piensa que debe dictarse prisión preventiva contra la pareja de Toledo. 

El daño económico que habría ocasionado al país la pareja Toledo-Karp es muy superior a los 20 millones de dólares que habría recibido de Odebrecht. Se puede estimar en cientos de millones si se suman los sobrecostos que se pagaron en las sucesivas adendas o, incluso, en miles de millones si se cuestiona la justificación misma de la construcción de la carretera Interoceánica, una obra faraónica impulsada por el propio presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva. 

Pero el daño moral es inconmensurable porque Toledo fue el primer presidente elegido luego de la caída del régimen corrupto de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos –otra célebre dupla– y estaba llamado a ser un líder moralmente ejemplar, no solo para recuperar la confianza ciudadana en el sistema democrático, sino porque sus orígenes humildes y su historia de vida lo convertían en un modelo por seguir para gran parte de los peruanos. 

Eliane Karp fue siempre muy consciente del atractivo del perfil étnico de Toledo. “Escúchenme bien, pituquitos miraflorinos, escúchenme bien, los apus han hablado: mi cholo es sano y sagrado”, vociferó una vez en un concurrido mitin electoral. Karp –que estuvo divorciada de Toledo varios años y se reconcilió con él poco antes de las elecciones– fue clave para el triunfo de su cónyuge en el 2001. 

Sin embargo, Karp le ocasionó también a Toledo una enorme pérdida de popularidad cuando lo presionó para negar reiteradamente la paternidad de su hija Zaraí. Ser padre fruto de una relación extramatrimonial no es un problema mayor en política, como lo demostró después Alan García. Siempre llamó la atención que una mujer europea, nada conservadora, se opusiese ferozmente a ese reconocimiento. Visto en retrospectiva, la razón de esa negativa pudo haber sido proteger el patrimonio que proyectaba acumular desde el poder. La propiedad de Ecoteva a nombre de su madre (actualmente de 88 años) tendría el mismo propósito, ya que la única heredera de Eva Fernenbug es su hija Eliane. 

Decepción (24%), indignación (22%), traición (16%), rabia (8%) son algunos de los sentimientos que ha despertado la sustentada denuncia por corrupción contra quien fue una vez el cholo símbolo del Perú. La consecuencia inevitable es un incremento en la desconfianza ciudadana. Hoy un 87% de la población piensa que todos o la mayoría de los políticos son corruptos y 60% que todos o la mayoría de los peruanos lo son. 

La opinión pública está ahora a la expectativa de lo que resulte de las investigaciones a otra famosa pareja, la formada por el ex presidente Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia, otros dos aventureros que, como Toledo y Karp, llegaron a la política sin trayectoria conocida –ninguno había sido ministro o parlamentario, por ejemplo– y con similar oferta de luchar contra la corrupción. A diferencia de Toledo y Karp, en este caso es Heredia la que está sujeta a más investigaciones, la más reciente por su participación en la licitación que también ganó Odebrecht para el gasoducto del sur, otra obra muy cuestionada. 

Se vienen tiempos difíciles para el Perú. A la cuenta de los políticos corruptos y de quienes los apoyaron se debe cargar no solo el monto de las coimas recibidas, los sobrecostos pagados y las inversiones injustificadas, sino también los menores empleos que se generarán en el futuro por inversiones que demorarán más en llevarse a cabo por la enorme desconfianza que hoy existe en la población.


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