¿Por qué Siria le importa a Trump?, por Óscar Vidarte

"Trump se encuentra aprovechando este momento para mejorar su tan debilitada popularidad".

¿Por qué Siria le importa a Trump?, por Óscar Vidarte

"Si bien en la región el tema principal para Trump es la lucha contra el terrorismo islamista, su interés por tener un rol más activo resulta igualmente relevante".(Ilustración: Giovanni Tazza)

Óscar Vidarte A.

Todo comenzó con un supuesto ataque con armas químicas del régimen sirio contra la localidad de Khan Sheikhoun. Si bien existen antecedentes recientes por parte del gobierno de Bashar Al Asad de haber utilizado este tipo de armamento, según las Naciones Unidas algunos de los grupos que conforman la oposición siria también habrían utilizado armas químicas. 

Pero que sea el Gobierno Estadounidense  la principal fuente que confirmaría el uso de armas químicas por parte del régimen sirio produce suspicacias, considerando que Estados Unidos ha utilizado escenarios ficticios como excusa para llevar a cabo acciones al margen del derecho internacional en el pasado (como sucedió en el 2003, cuando se ‘demostró’ que Iraq tenía armas de destrucción masiva). Más allá de lo que realmente haya sucedido, esta renovada política exterior fortalece a Donald Trump frente a los cuestionamientos internos que enfrenta. 

Primero, porque satisface los objetivos del estamento militar, interesado por tomar acciones más claras frente a la amenaza que significan algunos países. Recordemos que Siria no solo ha sido uno de los principales aliados de Irán, sino que, además, fue considerado parte del ‘eje del mal’ y, por tanto, una afrenta directa a los intereses de Estados Unidos en el mundo. Así, cuestionando a Siria y alejándose de Rusia (de gran relevancia después de lo visto durante la campaña), Trump busca mejorar su afectada relación con el Pentágono.

Segundo, este giro en la política exterior estadounidense puede reflejar un paso más en el intento del presidente estadounidense por acercarse al ‘establishment’ republicano. El fracaso de la reforma sanitaria (justamente por la intransigencia de los neoconservadores) y la inexperiencia política que están mostrando muchos de sus principales cuadros están haciendo que Trump busque contar con una mayor participación del sector más tradicional del Partido Republicano. No es casualidad que hayan cambiando algunas de sus posiciones más radicales, al punto que en su discurso ante el Congreso en marzo afirmó que cree en el libre comercio, aspecto fundamental del credo republicano. 

Finalmente, Trump se encuentra aprovechando este momento para mejorar su tan debilitada popularidad. A diferencia de  Obama, la respuesta bélica de Trump en Siria ha encontrado apoyo de la opinión pública. Inteligentemente, Trump se refirió nuevamente a una línea roja (parafraseando a Obama). No obstante, a diferencia de su antecesor, haber tomado acción contra el Gobierno Sirio le permite cuestionar la política exterior del gobierno demócrata y erigirse, irónicamente, como un defensor de la humanidad. 

Ahora, si realmente fuese cierto el uso de armas químicas por Al Asad, el gobierno de Trump tenía que hacer algo al respecto. En los días previos al ataque, el secretario de Estado, Rex Tillerson, y la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, habían señalado que la salida de Al Asad no era una prioridad, como sí lo había sido para la administración de Obama. De ahí que, luego de conocido lo ocurrido por los medios de comunicación y las “implicancias” del régimen sirio, era importante dar una advertencia a Siria y Rusia de que no va a permitir situaciones similares, dando un golpe pero reduciendo al máximo las pérdidas humanas. De lo contrario, ¿por qué avisarles de antemano que llevará a cabo un ataque? Trump tampoco busca enemistarse completamente con Rusia e iniciar una guerra.

Además, si bien en la región el tema principal para Trump es la lucha contra el terrorismo islamista, su interés por tener un rol más activo en la solución de la guerra civil siria resultaría igualmente relevante. En los últimos meses, este papel ha sido capitalizado por Rusia, Turquía e Irán. Para Estados Unidos, es fundamental seguir teniendo influencia en una región como Medio Oriente. Es evidente, sin embargo, que no tiene claro qué hacer en un país como Siria, al punto que luego de ocurrido el supuesto ataque con armas químicas, el Gobierno Estadounidense ha afirmado que remover a Al Asad del poder es nuevamente una prioridad. Es decir, en poco menos de una semana cambió completamente su posición.


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