Módulos Temas Día
Módulos Tomas de Canal

Sombrita, por Patricia del Río

“En estos largos años de vida política, lo único que hemos visto de la señora Fujimori es su faceta de candidata, no de política: sabe bailar, recorre el Perú, abraza niños, regala besos (y tapers) y luego desaparece”.

Patricia del Río Periodista

Keiko Fujimori

Keiko Fujimori

“Cuando pensamos en Keiko Fujimori resulta imposible descifrar cuáles son sus ideales”.

Keiko Fujimori

Mucho se ha criticado la falta de liderazgo del presidente Pedro Pablo Kuczynski y de su primer ministro Fernando Zavala. Se dice que son muy técnicos, que les falta decisión, que carecen de muñeca política, que han paralizado el país… Si bien algunos de estos señalamientos vienen con ojeriza, las idas y vueltas en el manejo de temas como Chinchero ayudan a la oposición a difundir esa imagen perversa de gobierno medio candelejón que tanto les conviene.

El poderoso fujimorismo, desde el Parlamento, se quiere vender como el verdadero poder capaz de resolver vía legislativa lo que el Ejecutivo no sabe hacer. El problema es que para llenar el espacio político que la tecnocracia ppkausa deja y asumir –como quieren los naranjitos– las riendas de este que va supuestamente a la deriva, se necesita un liderazgo. Se requiere alguien que proponga ideas claras, que tenga una agenda definida, que se la juegue por sus ideales. Pero eso no parece haber en la propuesta de Fuerza Popular.

Los congresistas de Keiko hablan de ella casi con reverencia. Luis Galarreta menciona la frase “nuestra lideresa” en casi todas sus oraciones. Rosa Bartra la nombra con devoción religiosa. La sombra de Keiko está presente en cada paso que da su poderosísima bancada, pero justamente ese es el problema: se trata nada más que de una sombra.

Cuando pensamos en Keiko Fujimori resulta imposible descifrar cuáles son sus ideales, qué causas la conmueven, en qué lado del espectro ideológico se ubica, por qué jamás ha encabezado una marcha de “con mis hijos no te metas”, por qué no defiende abiertamente las consignas con respecto a temas de género que impulsan sus congresistas, por qué nunca se arriesga, siquiera un poco, por aquello en lo que cree. Es curioso, porque en estos largos años de vida política, lo único que hemos visto de la señora Fujimori es su faceta de candidata, no de política: sabe bailar, recorre el Perú, abraza niños, regala besos (y tapers) y luego desaparece por cinco años.

Si Keiko quiere seguir jugando a ser sombrita, pues es su decisión, pero los liderazgos de este siglo vienen de la mano de la defensa de causas fuertes y definidas. Los ultraderechistas pelean a muerte con los defensores de los derechos civiles, los que apuestan por modelos económicos nacionalistas se enfrentan a los liberales, los que luchan por el medio ambiente odian a los negacionistas y así. Hasta Kenji la tiene más clara. El mundo es hoy de los que se arriesgan. No de los que trabajan, como lo hizo Montesinos, tras bambalinas…

Tags Relacionados:

Keiko Fujimori

Fuerza Popular

Leer comentarios ()

Hoy en portada

Subir
Fotogalerías