Estás peor que PPK, Keiko, por Fernando Vivas

“Lo de Keiko no es un problema de duelo, es un problema de identidad”.

Estás peor que PPK, Keiko, por Fernando Vivas

"El problema de identidad política en Keiko es tal que le ha impedido dar forma a su proyecto anunciado el 28 de julio del 2016: convertir su Plan Perú en agenda legislativa". (Foto: El Comercio)

Fernando Vivas

La indefinición no es exclusiva del presidente. Pero, mientras que en él es un proceso de pensar en voz alta (a veces ante los micrófonos, ¡qué roche!), en Keiko es una parálisis silenciosa. Enmudece ante los medios, da venias para que sus congresistas digan una cosa, y luego nuevas venias para que se desdigan. Quien mejor ha aprovechado esta indefinición no son los ppkausas, sino Kenji, que ya se estableció definitivamente como la principal figura alternativa a su hermana dentro de Fuerza Popular.

Lo de Keiko no es un problema de duelo prolongado por su segunda derrota. Eso ya se le pasó hace rato cuando cayó en cuenta de que tenía el dominio completo del Congreso. Es un problema de identidad. Tras abortar un proceso de liberalización que no fue suficiente para conjurar su antivoto, fue cooptada por un conservadurismo que no va ni con su afán por ampliar la base electoral de Fuerza Popular con miras al 2021, ni con su generación. Esto último lo entiende bien Kenji, que a pesar de su cariño al padre autócrata, es más ‘open mind’.

Apostar a una derecha populista, confesional y conservadora, de nostalgia autoritaria, es nadar contra la corriente. Es deplorable que Keiko, teniendo la mayoría absoluta para establecer una agenda legislativa de reconstrucción tras el desastre (por no hablar de temas de reforma del Estado en los que el Gobierno está paralizado o anda con pies de plomo), se enrede en un proyecto inútil de injerencia en el contenido de los medios, se pliegue a la cantaleta contra la ideología de género y aliente vetos discriminadores en la Comisión de Constitución. 

El problema de identidad política en Keiko es tal que le ha impedido dar forma a  su proyecto anunciado el 28 de julio del 2016: convertir su Plan Perú en agenda legislativa. Es cierto que ya hay  iniciativas fujimoristas convertidas en leyes, como el IGV justo, y que en los últimos meses han tenido que revisar el paquete de facultades delegadas al Ejecutivo, pero no han comunicado a la ciudadanía si ese proyecto tenía plazos, estructura, prioridades. No han siquiera intentado armar un ‘gabinete en la sombra’ que les permita mostrar la solvencia técnica que algunos pensarán que es exclusiva del ppkausismo.

Fuerza Popular se ha identificado en demasía con el Congreso. No tiene un solo vocero que no sea congresista y hable de doctrina, de la construcción del partido en las regiones, de los grandes debates nacionales. Y, contradictoriamente, ese reduccionismo a lo congresal no brilla en el nivel de sus propuestas y discurso parlamentarios, a juzgar por los dislates de Letona y Aramayo. Un retiro –no confesional– para debatir su futuro, un congreso propio alejado del Congreso, le vendría bien a FP y a su democracia interna.


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