No sean tacaños con los inundados, por Fernando Vivas

“Eso del atuncito y las galletitas en avión Hércules ya fue”.

No sean tacaños con los inundados, por Fernando Vivas

"Por supuesto, es una condición indispensable tener ubicada a la población damnificada. Y esto, me explican, no es un proceso titánico". (Foto: El Comercio)

Fernando Vivas

Cuando el ministro Jorge Nieto dijo: “El desastre somos nosotros”, fue sincero. Aludió a todos los peruanos e incluyó a sus colegas. La gestión de la emergencia ha sido, hasta ahora, bienintencionada pero caótica. He conversado con expertos en atención de desastres y están muy preocupados por la falta de un plan integral para los próximos meses. Temen que PPK, Zavala y equipo se regodeen en las fotitos de los paquetes de ayuda repartida e inauguración de puentecitos Bailey, y no avancen en ‘programas sociales reactivos’.

Me cuentan –citando casos y conclusiones de la Cumbre de Sendai 2016 sobre desastres– que eso del atuncito y las galletitas en avión Hércules ya fue. Que ese enfoque clásico debe reemplazarse por la simple y directa transferencia de efectivo, o sea plata en mano a través del Banco de la Nación. Me convencen con un ejemplo. Un kilo de arroz de Camaná, comprado por el proveedor de Lima y llevado en avión a Piura, cuesta entre 5 y 7 soles. En Piura, el damnificado lo compraría a 3 soles y además ayuda a reactivar el mercado local. Y tendría la libertad para gastar en comida o también en medicina, que el dengue arreciará por un tiempo.

¿Que el dinero corrompe? Vamos, estamos hablando de unos 4 soles diarios, o sea 120 soles por cabeza al mes. ¿A cuántos? Indeci cubre a alrededor de 100.000 damnificados, pero el cálculo realista y solidario es de 450.000 que merecen esa ayuda temporal, al menos hasta que sus tierras vuelvan a ser fértiles, pues el agua estancada les ha malogrado el suelo. Esa ayuda puede llegar a cinco meses y costar 270 millones de soles. Menos que los Panamericanos. 

Por supuesto, es una condición indispensable tener ubicada a la población damnificada. Y esto, me explican, no es un proceso titánico. El Sistema de Focalización de Hogares (Sisfoh) tiene ya censados a los hogares vulnerables (muchos de ellos beneficiarios de programas sociales) y basta cruzarlos con los mapas de las zonas en desastre.

¡Última hora! Acabo de leer, calentito, el proyecto de ley que establece un plan integral para la rehabilitación, reposición, reconstrucción y construcción de infraestructura en zonas de desastre y crea, para ello, una autoridad con rango de ministro. Cierro esto antes de oír el mensaje de PPK sobre lo mismo. 

Valga la preocupación oficial por encauzar y destrabar la reposición de obra y la obra nueva, además de hacer un esfuerzo –esta será la parte dura e impopular del plan– por establecer terrenos intangibles so pena de castigo al  invasor. Al revés, se adjudicarán terrenos a quien se los gane a la naturaleza con obra. Pero no olviden, humanos tecnócratas, la asistencia temporal, con platita, a los pobres damnificados.


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