Un hereje naranja, por Mario Ghibellini

Hipótesis sobre las disidencias del benjamín de los Fujimori

Un hereje naranja, por Mario Ghibellini

Ilustración: Mónica Gonzáles

Mario Ghibellini

El fujimorismo debe de haber recibido la noticia de que el gobierno abandonaba la idea de designar un ‘zar’ de la reconstrucción con alivio, porque las probabilidades de que Kenji aceptase el encargo, si se lo proponían, eran altas. Como se sabe, el benjamín de los Fujimori fue hace poco hasta Palacio a entregar una donación para los damnificados por la emergencia, y aprovechó para tomarse un ‘selfie’ con la primera dama, sosteniendo un letrero en el que se leía: “Una sola fuerza”.

El gesto rezumaba ciertamente generosidad, pero también algo más. Sobre todo si se lo ponía en perspectiva con otros pronunciamientos del joven parlamentario contrastantes con a línea oficial de Fuerza Popular, como por ejemplo su propuesta de restituir el Senado o su demanda de que el Legislativo investigase los abusos del Sodalicio. En realidad, Kenji viene buscando desde hace tiempo posicionarse ante la opinión pública como un hereje naranja, y las oportunidades para hacerlo le siguen lloviendo.

COMO ESPERANDO ABRIL

La última se la han brindado las congresistas Úrsula Letona y Alejandra Aramayo, quienes, como calentando motores para la celebración de los 25 años del golpe del 5 de abril, han propuesto una ley para amordazar a la prensa que figurará para siempre en esa otra hoja de vida, más bien negra, que la ciudadanía lleva de aquellos representantes suyos que, una vez electos, revelan su entraña totalitaria.

El despropósito le dio a Kenji la ocasión de marcar distancias con sorna. “Oportuno recordar esto: ‘La libertad de prensa es el frondoso árbol bajo el que se cobijan todas las demás libertades’. Alejandro Miró Quesada”, publicó en su cuenta de Twitter. Y con ello fumigó hasta a las ocultas erinias que inspiraron el brulote. Por lo que parece, en su afán de contrariar a sus correligionarios, al menorcito de los Fujimori solo le falta respaldar la moción de saludo cumpleañero a Vargas Llosa que Marisol Espinoza ha presentado en el Congreso.

La pregunta, sin embargo, es por qué lo hace. ¿Intenta realmente disputarle el liderazgo de Fuerza Popular a Keiko? Difícil. ¿Quiere cobrarse una revancha por las veces que ella lo ha obligado a bajar la cabeza? Algo de eso puede haber. Pero la verdadera solución del enigma, nos parece, está en la frase que, según ha revelado IDLReporteros, pronunció en la reunión de bancada en la que le reprocharon su disidencia en el caso Sodalicio. “Todos ustedes se han hecho elegir por mi padre, sin embargo, no hacen nada por él… pero sí se reúnen para salvar a un pedófilo y defender a un grupo de violadores, mientras que mi papá sigue en la cárcel muriéndose”, les habría espetado a sus compañeros de bancada.

Y si bien la relación de una cosa con la otra no es muy evidente, el taco emotivo que soltó da una pista clara: lo que Kenji parece estar diciendo es ‘yo voy a seguir llevándoles públicamente la contra hasta que ustedes se avengan a presentar el proyecto de ley que permita que los condenados –y no solo los procesados– puedan tener el beneficio de la prisión domiciliaria’. Una iniciativa que, como se recuerda, el presidente Kuczynski ha dicho que firmaría, pero que Keiko no luce muy interesada en promover, probablemente porque afectaría sus posibilidades electorales en el 2021. Vargas Llosa, tenemos la impresión, puede ir tomando aire para soplar las velas.

Esta columna fue publicada el 1 de abril del 2017 de la revista Somos. 


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