Agréganos: Facebook | Twitter | Página de Inicio
13 de febrero del 2012 | 25 °C
Medía 28 metros de largo por cuatro de ancho. Se encontró en el poblado de San Isidro, ubicado en la provincia de Ramón Castilla

Por Andrés Velarde
Cuando Ezequiel Ataucusi se presentaba como candidato a la Presidencia de la República durante las décadas de los 80 y 90, una de sus propuestas era la de crear fronteras vivas; que no es otra cosa que fundar pueblos en los lugares más inhóspitos. Uno de estos pueblos es San Isidro, a orillas del Amazonas, en el distrito de Pevas, provincia de Mariscal castilla, Loreto; cerca a la frontera colombiana. El acceso de forasteros a este pueblo no está permitido, lo que lo convierte en la fachada perfecta para el narcotráfico.
Un contingente de 35 hombres de la división de la Policía Antidrogas en Iquitos partió a dicho poblado la noche del jueves y la madrugada del viernes tomó por sorpresa San Isidro, en lo que llamaron “Operativo Piraña 2009”, que condujo a la destrucción de dos laboratorios clandestinos y una plantación de coca de más de 3 hectáreas. En dicha operación conjunta participaron miembros de Inteligencia, de Investigación y de las unidades operativas Sinchicuy, Requena y Nauta de la policía antidrogas.
Uno de los laboratorios tenía una poza de maceración y decantación enorme, de aproximadamente 28 por 4 metros, tres veces y media más grande que las que usualmente se utilizan en la zona. Para operar esta poza se requerían de aproximadamente 300 galones de kerosene. Otro de los descubrimientos de la policía es que la decantación del alcaloide se hacía utilizando sal, modalidad utilizada por narcotraficantes colombianos. La policía tuvo que hacer uso de explosivos para destruir los laboratorios.
Las “chacras” (plantaciones de coca) se conectaban con el pueblo a través de una trocha que requería una caminata de 3 horas para atravesarla y que estaba llena de bifurcaciones diseñadas para extraviar a los intrusos.
En una vivienda de San Isidro se intervino a una persona dedicada a la microcomercialización de PBC y en otra se incautaron tres escopetas que, se presume, eran utilizadas para cuidar la entrada a las “chacras” y dar aviso a los campesinos y a los trabajadores de los laboratorios.
Este es el tercer gran hallazgo de centros de elaboración de cocaína en lo que va del año, lo que llevaría a pensar que Loreto no es solamente una zona de tránsito de drogas hacia las fronteras, sino que también se está convirtiendo en una zona de producción.